Por Ivar Matusevich - twitter
TodoBarcelona.net
El otro día comentaba en Sin Concesiones que a Alexis Sánchez comienzan a pesarle los 40 millones de euros de su traspaso, sobre todo cuando el oportunismo traza paralelos con lo que costó Radamel Falcao.
No es aceptable, bajo ningún aspecto, que se juzgue a posteriori cuando, además, el perfil de jugador elegido por Pep Guardiola en su día, obedecía a un atacante rápido, vertical, hábil en el mano a mano y letal a la contra.
El problema es que Alexis no está siendo capaz de demostrar todo lo que tiene en sus botas. Porque nadie dude: El Indomable es rápido, vertical, hábil en el mano a mano y letal a la contra. Desde su potencialidad, el consejo es tenerle paciencia.
Joven, algo solitario, demasiado introvertido y poco amigo de las sobreactuaciones mediáticas, Alexis puede estar sufriendo el desarraigo en medio de una constelación de estrellas acostumbrada a convivir con la presión.
Villa quiere jugar y se nota en su cara de pocos amigos: goleador histórico de la selección, campeón mundial, de Europa, Liga y Champions, el 7 blaugrana apura sus opciones y no hay quien lo pare. Como muestra de su carácter, cuando se quebró, reclamó la asistencia sanitaria como quien pide un café. Los tiene como el espartero y Alexis lo siente.
Pedro está en llamas y es el único delantero del Barça que ofrece capacidad asociativa, desmarque y golpor el mismo precio. Intocable y titular, cierra las puertas al chileno. Por su parte, Cristian Tello y su gesto de autista se limitan a entrar, cambiar de ritmo, desbordar y vacunar a los rivales. No tiene nada que perder, es de la cantera y juega con la frescura del respaldo y el afecto de la masa societaria.
Dentro de este espinoso marco, Alexis Sánchez, quizás el mejor explotador de espacios -en referencia atacante- de la plantilla no logra concretar las ocasiones que crea. El gol va y viene y, por tanto, no le reprochamos nada al respecto: ya mojará. Pero lo que sí nos preocupa es que parece obsesionado con el fútbol control del Barcelona.
Quiere, inconscientemente, agradar a todos recibiendo y tocando, cuando él posee -y fue contratado para ello- la obligación de ir a por el marcador y superarlo. Y no es cierto que necesite espacios porque el Udinese jugara a la contra. En River, hace muy poco tiempo, iba por banda y ante defensas cerradas, pasaba siempre con cinco metros como máximo recorrido.
Así pues, nuestro consejo es tranquilidad, paciencia y respaldo para Alexis Sánchez. Tito Vilanova, además de ponerlo, debe obligarlo a que encare y llegue al fondo. Su ADN es el de un talentoso y ganador. Es muy joven y está en un mundo plagado de presiones. No es fácil jugar en el mejor equipo de la historia.










