PONE EL GRITO EN EL CIELO POR EL VAR

Los árbitros, la coartada perfecta para un Real Madrid con demasiadas cuentas pendientes

Los jugadores del Real Madrid tras encajar un gol de la Real Sociedad
07/01/2019

Los árbitros y el VAR han recibido un golpe duro esta semana con las dudas generadas por sus decisiones en el Real Madrid-Real Sociedad. Este tema es una coartada ideal para los blancos, que desvían la atención de una crisis de la que tienen gran parte de la culpa

Después de haberse dejado un empate contra el Villarreal, el Real Madrid cosechó su primera derrota de 2019 este domingo, en la visita de la Real Sociedad al Santiago Bernabéu. Los blancos volvieron a ahogarse en un enfrentamiento que tuvo a los colegiados como protagonistas, un hecho que ha provocado un intenso debate y que aparece en el momento justo para buscar culpables en la capital.

Tras el duelo entre 'merengues' y 'txuri urdin', el foco de atención se ha puesto sobre la actuación de Munuera Montero y el VAR, a los que se reprocha no haber actuado con precisión para determinar las decisiones acertadas en las acciones clave del partido. Un penalti de casemiro, dos que no fueron concedidos por posibles faltas a Sergio Ramos y Vinicius y una doble amarilla a Lucas Vázquez, con criterios dispares porque, desde luego, algunos juicios sí fueron impecables.

Las quejas han emergido con mucha fuerza desde el entorno madridista, clamando justicia y asumiendo un papel de víctima que parece difícil que sea justificado. El club tiene mucho que callar en este aspecto, y además, como algunos de sus futbolistas ya no esconden, mucho que revisar en el vestuario antes de ponerse a exigir compensaciones por errores ajenos. Esta no es más una distracción para no afrontar la dura realidad.

La crisis del Real Madrid no la provocan los árbitros

Sin entrar a valorar si hubo o no fallos en la interpretación y ejecución arbitral en el Bernabéu, lo cierto es que la crisis del Real Madrid no la provocan los árbitros, sino que tiene mucho que ver con el propio Real MadridLuka Modric pedía ayer una autocrítica que fuera útil de una vez por todas, señalando, por mucho que intentara silenciarle Sergio Ramos, que el equipo no puede excusarse en la mala suerte y los factores externos cuando las situaciones adversas se repiten semana tras semana.

Los blancos se están hundiendo, en primer lugar, por una mala planificación, porque se han ido debilitando en las últimas campañas y los fichajes han llegado sin atender específicamente a las necesidades de la plantilla. El último ejemplo fue el doloroso divorcio con Cristiano Ronaldo, que acabó sin respuesta y ha dejado un agujero en la delantera que no hay manera de compensar.

La falta de gol ha sido un lastre en muchos compromisos recientes, pero también han fallado la defensa y el centro del campo porque hay demasiados jugadores lejos de su mejor nivel. Si fueran uno o dos, el resto podría tirar del carro, pero arriba no hay nadie que tome las riendas y los pesos pesados están 'fundidos', algo que se aprecia perfectamente sobre el césped.

Esto, además, ha provocado una separación en la caseta, ya que pese a que la unión no está herida de muerte si está 'tocada'. Algunos cracks miran ya por sus propios intereses porque nadie se preocupa de dar la cara por el conjunto, y los entrenadores se han convertido en el simple escudo de un Florentino Pérez que hace y deshace a su voluntad. Son demasiados asuntos pendientes en uno de los mejores clubes del mundo, en el que siempre reina la exigencia y en el que es demasiado fácil echarle la culpa al árbitro.