El defensor argentino es uno de los mayores activos del equipo

Mascherano, mariscal de una nueva era en el FC Barcelona

Mascherano, mariscal de una nueva era en el FC Barcelona

Publicación:25/08/2015 - 17:28h

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El inicio positivo del Barça en la Liga ha hecho olvidar dos datos que no son menores. Primero, la mala efeméride: el Barça recibió 8 goles en contra en 2 partidos seguidos que eran 2 finales. Ahora la buena: Mascherano fue elegido por sus compañeros como cuarto capitán

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Es sabido que el argentino no necesita ningún título de nobleza para sentirse capitán, para el veni, vidi, vici. Pero este nombramiento no sólo tiene una cuestión simbólica o de reconocimiento. Puede pensarse también como una manera de ordenar tácticamente el equipo titular dentro del campo de juego. De dividirlo en 4, cada uno con su propio mariscal.

Iniesta, capitán 1, el referente del mediocampo ofensivo. Messi, capitán 2, el líder del ataque. Busquets, capitán 3, comandante del mediocampo defensivo. El último casillero de la capitanía tenía que ser para un defensor y es Mascherano quien se lo ha ganado, mal que le pese. Digo mal que le pese, porque él sabe que ya nunca jugará en su posición de toda la vida, que tendrá que seguir reinventándose como defensor para ser titular indiscutible en el mejor equipo del mundo. Algo que no es poca cosa, semejante transformación después de tantos años de trayectoria.

¿Qué necesita el Barça de él y que aún no le ha dado o que todavía no ha encontrado la manera de dárselo? Ser el mariscal del Sector 4. Convertirse en líder de su flanco. Enseñar a los defensores a ser más pícaros y tal vez un poco más cabrones. Incluso, evadir de manera elegante ciertas normas del fair-play con esa diplomacia tan argentina. Quizá tenga que acabarse la era de los defensores-nobles-caballeros culés y deba emerger una versión un tanto más ruda.

Un futuro ideal no muy lejano podría imaginarse con el capitán Mascherano trasladando a su nuevo rol los tics del equitativo Salomón. Felicitando a Sergi Roberto o a Dani Alves por sus trepidantes llegadas ofensivas pero exigiéndoles el doble de esfuerzo y concentración en sus marcas. Tranquilizando a Piqué cuando no pueda dominar sus nervios y ordenándolo cuando no sepa administrar su potencia. Y exigiendo a Jordi Alba el máximo que pueda dar para que en cada partido sea siempre y no a veces esa máquina imparable que se devora el terreno.

Javier Mascherano, ya condenado a pararse siempre en la línea del fondo, deberá pensar este nombramiento como una pequeña era. Su mínima era. Esa cuarta parte imprescindible que el Barça necesita que se consolide cuanto antes para ser todavía más poderoso.


Laureano Debat
@laureanodebat



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