Adelanto del libro: "me llamo neymar"

Adelanto: "Me llamo Neymar"

Adelanto: "Me llamo Neymar"

Publicación:22/02/2014 - 13:27h

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El libro 'Me llamo Neymar' de Ediciones B saldrá a la venta el próximo 26 de febrero, pero previamente se ha ofrecido un adelanto editorial que desvela algunos de los secretos del 'crack' del FC Barcelona. El brasileño se sincera con sus seguidores en su nueva obra

El diario 'Sport' se ha hecho eco del adelanto editorial del nuevo libro de Neymar, titulado "Me llamo Neymar", y que saldrá al mercado el próximo 26 de febrero. Este es un pequeño fragmento del adelanto de la obra, que promete ser uno de los libros más vendidos en Sant Jordi:

"Cuando estoy con mis amigos veo que en el fondo sigo siendo un niño. Claro que tengo responsabilidades profesionales y que soy padre de familia desde los diecinueve años. Pero muchas veces me siento un niño grande. Echo mucho de menos jugar al fútbol en la calle, reírme con mis amigos, jugar a los videojuegos. Añoro una época muy feliz que, gracias a Dios y a mis padres, logré aprovechar al máximo. Nací sencillo y así moriré. En la mesa mis gustos son básicos, típicamente brasileños: arroz, judías, bistecs, patatas fritas y la farofa. ¿Se necesita algo más? ¡Ah, sí! Me encantan las galletas, desde que era niño. Y los helados, bueno... Para que se hagan una idea, en mi casa tengo un congelador, de esos de los bares, lleno de helados. 

En cuanto a la ropa, me gusta renovar mi vestuario continuamente. Y aprovecho para cambiarme el peinado, las botas de fútbol, los accesorios... todo. Sin embargo, hay una cosa a la que no le presto demasiada atención: los uniformes. No guardo mis camisetas. Siempre prometo dárselas a mis amigos y al final no me quedo ninguna. O las olvido. Si no fuese por mi equipo, incluso habría perdido el uniforme que me puse el día de mi presentación con el Barcelona. Si no me hubieran cogido la ropa que utilicé después de cambiarme, la habría dejado en el vestuario del Camp Nou. Y no solo la ropa. También olvido muchos trofeos. El que gané como jugador destacado en las Olimpiadas de Londres, en 2012, acabó olvidado en el armario de la habitación del hotel. Olvidé otro trofeo en Argentina, en la Copa América. 

Yo soy así, un poco despistado. La única cosa en la que no me despisto es mi pasión. Vivo el fútbol veinticinco horas al día. Ya sea dando patadas a un balón o mirándolo rodar. Me gusta volver a ver lo que hice en el campo para corregir los errores y fijarme en los aciertos. También me encanta ver las jugadas de otros futbolistas para intentar imitarlos. Me chiflan las exhibiciones de ?freestyle? para desarrollar algunas jugadas y regates. Y recuerdo perfectamente algunas jugadas de muchos de mis partidos. Considero que es muy importante recordar las jugadas, los goles, los partidos. Sirve para crecer, para perfeccionar tu habilidad. 

En fin, mis pasiones siguen siendo las mismas que cuando era un niño. No soy de esos que se apasionan por cosas nuevas continuamente. En mis momentos de relajación, en mi tiempo libre, mi alegría depende del fútbol. Si mi equipo pierde o no juega bien, me quedo en casa. Intento jugar al billar, a los videojuegos o las cartas. En esos momentos lo mejor es estar tranquilo. 

Ahora bien, si mi equipo gana... Entonces la alegría es general. Me gusta salir a bailar con los amigos. Me lo paso bien. Escucho y me mola toda clase de música: el funk, la pagoda, el sertanejo, la música negra, el góspel. Lo que me pongan. Adoro la música y no sé vivir sin ella. Tengo una tía que es cantante y un tío que también trabaja en el mundo de la música. Mi abuelo, mi abuela, en casa todos amamos la música. Lo que más nos gusta es la samba, la pagoda. A mí me encanta. A mí y a mi grupo de amigos del tóis. Mucha gente me pregunta cómo nació eso del ?é tóis?. Fue un colega nuestro, cuñado de Gabriel, lateral del Internacional. 

Nos gastaba la broma de que todo era ?tóis? en vez de ?nós?. Comenzó como un chiste, y casi se ha convertido en un lema de nuestra pandilla. Ahora a todo decimos ?é tóis? porque suena bien. Es una broma, pero se ha hecho muy popular. A todo el mundo le gustó. Ahora bien, lo que a mucha gente no le gusta tanto es mi vocación de cantante. Canto fatal. En el karaoke desafino un montón. En el fondo no me importa. ¡Yo canto igual! Al que no le guste que se vaya. Lo triste es que un montón de gente siempre se va enseguida. 

También me encanta viajar, visitar otros lugares, conocer nuevas culturas. Aunque, para ser sincero, lo que es el viaje en sí no me gusta demasiado. Odio pasar mucho tiempo dentro de un avión. Vas de un sitio a otro y parece que no te mueves de donde estás. Me falta paciencia. En cuanto entro en un avión me gusta ponerme a dormir. Duermo como un tronco. Recuerdo una vez que atravesamos unas turbulencias terribles y el avión dio unas sacudidas tremendas. Había gente rezando, otra llorando. Y yo, durmiendo como un angelito. En paz. Los compañeros me despertaron cuando ya había pasado todo, algunos con los ojos llorosos, y yo les pregunté qué había sucedido. Y todos se cabrearon conmigo porque me había librado del terror general que habían vivido. 

Soy una persona tranquila. También porque tengo unos amigos maravillosos. Mis amigos de siempre. A algunos los conozco solo desde hace cuatro o cinco años. De la infancia, con los que jugara desde pequeñito, del colegio, son pocos. Se acaba perdiendo el contacto de manera natural, y, como tengo una vida muy ajetreada, al final nunca me queda tiempo para ver a toda la gente que me gustaría. Sin embargo, los amigos que tengo ahora son muy importantes para mí. Son amigos leales con los que puedo contar en cualquier momento. Siempre están a mi lado. Y yo también intento estar siempre a su lado. En los momentos buenos y en los malos. 

Me encanta contar chistes. Sé unos cuantos muy buenos. Aunque mis amigos dicen que mi repertorio es escaso y repetitivo. Lo que pasa es que siempre están conmigo y acaban oyendo los mismos chistes que yo. Otra cosa que me gusta de vez en cuando es ir en bicicleta por la costa de Santos. Alguna vez he ido a entrenar a la ciudad deportiva en bicicleta. La gente es muy respetuosa y cariñosa cuando me reconoce. Como un día que estaba jugando con los amigos con un coche de control remoto al lado de la playa. La gente me vio concentrado en lo que hacía y guardó las distancias y respeto. Eso está muy bien. 

También me encantan los tatuajes. Creo que he perdido la cuenta de los que llevo. Una vez me pasó una cosa divertida. Fui a un estudio en Santos, en un centro comercial, de esos que tienen un escaparate enorme. En un abrir y cerrar de ojos había una multitud observando a través del cristal el tatuaje que estaban haciéndome. Es un cariño agradable. Aunque hacerse un tatuaje no lo sea tanto... Pero vale la pena por el mensaje. En el brazo tengo tatuado ?Davi Lucca? y su fecha de nacimiento, el 24 de agosto de 2011.

También me he tatuado ?Blessed? debajo de la nuca. En el brazo izquierdo me tatué ?Nadine?, el nombre de mi madre, y ?Rafaela?, el de mi hermana, en el derecho; ?Deus é fiel? en la muñeca izquierda. Tengo tatuado ?Ousadia? encima del tobillo izquierdo, en la parte de atrás, y ?Alegria? en la pierna derecha, a la misma altura. En el brazo derecho también llevo una corona; tengo además un corazón y el símbolo del infinito. También me he tatuado ?Corintios 9:24:27?. Es evidente que uno de los tatuajes, el que me hice en el pecho, tenía que ser un homenaje a mi gran ídolo: mi padre".

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