Florentino Pérez, presidente del Real Madrid

SE HUNDIÓ CUAL TITANIC

Tres días de vida: Cronología del fracaso de la Superliga

Publicación:21/04/2021 - 18:40h

Actualización:21/04/2021 - 23:07h

La reconstrucción del nacimiento y muerte de un proyecto que acaparó la atención del fútbol mundial, pero que se desvaneció súbitamente

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72 horas antes, nadie imaginó lo que sucedería. 12 fundadores de un proyecto ambicioso, terminaron diluyéndose cual feroz efecto dominó que sigue sin detenerse y continúa su trascurso vertiginoso directo a tumbar la última pieza, que aunque rica y poderosa no está exenta a terminar cayendo. La Superliga agoniza, los miembros fundadores de pronto se desvanecen súbitamente. Simplemente, fracasó.

“Punto de partida”

No es sencillo dilucidar un punto de partida, pues es una idea que lleva años gestándose. Pero, si se podría marcar el kilómetro cero de este desenlace sería el jueves, hace exactamente seis días. El 15 de abril de 2021 en un discreto lugar de Madrid, Florentino Pérez, cerebro y rostro principal de la Superliga, se reunió con Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético. En dicho encuentro también hicieron acto de presencia un alto cargo del Tottenham y Anas Laghari, secretario general de la Superliga, hombre de confianza de Florentino y socio de Key Capital, el fondo de inversión que está detrás del proyecto.

A Florentino, decidido a sacar a flote contra viento y marea la Superliga, le martilleaba una idea. El Nuevo Bernabéu no puede albergar solo un par de partidos importantes al año. Una vez haya renovado su mandato, comienza a sumar adeptos para convencerlos de que no hay futuro sin esta revolución. Debía hacerlo ya, pues el anuncio oficial de la nueva Champions sería el siguiente lunes. A Gil Marín le apremiaba, el mensaje era “tú o el Sevilla”.

Laporta viajó a Madrid

Laporta aprovechó su estancia en Madrid para disfrutar de la Supercopa de fútbol sala el jueves para, antes de marcharse a Sevilla de cara a la final de la Copa, reunirse también con su homólogo Florentino. Laporta se subió al tren que ya había puesto en marcha Bartomeu, sabedor de que la inyección económica es la salvación a todos los males del club azulgrana, pero que debía someterse a la aprobación de los socios.

Se acercaban las horas críticas. Ya se cruzaban documentos el sábado para formalizar las adhesiones y dejar puestas las bases legales. Los 12 presidentes mantuvieron una videoconferencia por zoom. UEFA, FIFA y las ligas ya estaban al tanto de lo que estaba sucediendo. Ceferin llama a Agnelli, presidente de la Juventus y pieza clave en el tablero junto a Florentino, éste le mintió diciéndole que eran simples rumores. Ya no cogió más el teléfono.

Oficialización

La madrugada del domingo era la fecha límite para remitir la documentación firmada. Aunque el Manchester City era el que más dudas planteaba, ya estaban todos decididos. 12 fundadores, porque no se había podido convencer a clubes como Bayern o PSG, que por distintas razones no se sumaron. Ya con todo decidido, sabían que tras el pitazo de salida, los siguientes pasos eran, primero ganarse a la opinión pública, y luego ganar la ruda batalla jurídica. Pese a que hay una agencia de comunicación con sede en Londres y también en Madrid, no había líneas claras con los pasos siguientes a la hora de mostrarlo al mundo.

Y, fue el domingo a las dos de la tarde cuando The Times y MARCA desvelaron la exclusiva mundial del inminente nacimiento de la Superliga Europea. Todo se precipitaba, al punto de que sin que existiera un comunicado oficial de la recién nacida Superliga, habían respuestas preventivas. La Premier League fue la primera en alzar la voz, justo antes de la nota conjunta de UEFA con federaciones y ligas española, inglesa e italiana. El movimiento fue sólido, incluso se adelantaron al anuncio oficial del nuevo torneo.

Internamente se debatía cuándo dar el paso final. Hasta 26 versiones del comunicado fueron escritas. Los ingleses tenían mayor prisa en sacarlo y querían que fuera antes del lunes. La presión popular y política fue más atroz en Inglaterra y los primeros nervios atacaron. Finalmente se apretó el botón de subida a las 0.20 horas, apenas medio día antes de que la UEFA anunciara la nueva Champions. Las noticias oficiales se replicaron en las respectivas webs de los clubes.

Terremoto

Diez minutos antes, la nueva entidad envió un mail formal al juzgado mercantil de Madrid con dos objetivos: intentar blindarse ante las inminentes sanciones de UEFA y FIFA y lograr así que los posibles conflictos jurídicos se resolvieran en Madrid y no es Suiza. El martes obtuvieron una respuesta positiva. El lunes se desató el terremoto, llegó a todos los rincones con incontables réplicas. La FIFA respondió en la madrugada, el presidente de la UEFA atizó amenazando con sancionar a clubes y jugadores, en Inglaterra se capitalizó el rechazo a la Superliga, a todos los niveles: popular (pancartas en Anfield), y también político, con Boris Johnson a la cabeza.

Rechazo insaciable

Los clubes de LaLiga atizaron con comunicados en una jornada que rompió récord en notas oficiales en el fútbol. Hasta el príncipe Guillermo tomó parte. Ander Herrera fue de los primeros futbolistas en dejar claro su oposición al modelo. El Leeds arremetió ante el mundo contra el Liverpool, incluso el propio James Milner, con la camiseta red puesta, disparó contra el proyecto.

Se llegó a la presentación oficial de la Superliga, con la primera aparición pública del miembro más poderoso de la organización en un medio de comunicación. Fue Florentino Pérez en El Chiringuito, en la madrugada española, única voz para construir un discurso sólido de un proyecto de alcance mundial. El mensaje "vamos a salvar el fútbol" se clavó en el corazón de todos aquellos que no están dentro.

El mensaje catastrofista de Florentino corrió como la espuma a primera hora (la entrevista acabó cerca de la una y media de la madrugada). Si el proyecto ya había generado los primeros rechazos en el ámbito futbolístico, las declaraciones de Florentino fungieron como gasolina en el fuego. Las deserciones entonces empezaron a cocinarse. Las manifestaciones a las afueras de Stamford Bridge fue la foto que evidenció que, al menos en Inglaterra, la Superliga no tenía futuro ante el contundente rechazo de los aficionados. Los gritos contra el presidente del club blanco se hicieron presentes, acompañados del icónico mensaje: "Queremos nuestras noches frías en Stoke".

Entretanto, en el Madrid nadie se dirigió a los jugadores para explicarles la postura del club. Solo trascienden los me gusta de Marcelo, Modric, Lucas y Odriozola a la crítica de Beckham. En el Atlético de Madrid sí hubo un encuentro entre Gil Marín, Cerezo y la plantilla. Se les comunicó que entrarían en la Superliga sin muchos más detalles. Laporta en el Barça, habló con Koeman y los capitanes tras colgar la Copa en el museo.

Las últimas palabras de Florentino sobre la Superliga

"No me preocupa que alguien abandone la Superliga", asegura Florentino en L'Equipe, un titular que en realidad tardó un par de horas en desmentir, pues no tardó en filtrarse que City y Chelsea se bajaban del barco. A la postre fue oficial que el ‘Big Six’ abandonaba el proyecto. Los italianos también se unieron a los ingleses y desistieron de la Superliga, al igual que el Atlético. Barça y Madrid permanecen en el barco. Los músicos que tocan la última tonada de un barco que se hunde como el Titanic.

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