- Noticia publicada: 14/05/2026 - 14:03H
- Última actualización: 14/05/2026 - 14:04H
El FC Barcelona ya tiene el título de Liga en el bolsillo tras su gran victoria en el Clásico, pero el equipo todavía tenía un motivo para seguir compitiendo al máximo nivel
El grupo dirigido por Hansi Flick buscaba entrar en los libros de historia alcanzando la mítica cifra de los 100 puntos. Sin embargo, este reto se ha terminado de forma brusca. La derrota sufrida en Mendizorroza contra el Alavés impide matemáticamente que el Barça iguale los registros históricos del Real Madrid de Mourinho o del Barça de Tito Vilanova.
Esta situación cambia el panorama de las últimas jornadas para el conjunto azulgrana. Aunque el objetivo principal de la temporada ya está cumplido, existía una motivación extra por demostrar que este equipo era uno de los mejores de la década. Ahora, tras caer en Vitoria, los jugadores deberán encontrar nuevos estímulos para cerrar el curso con buena imagen. El Barça se queda con 91 puntos en el casillero, una cifra excelente pero insuficiente para batir el récord absoluto de la competición.
Las rotaciones de Flick pasaron factura en Vitoria
El técnico alemán decidió hacer cambios importantes en la alineación titular pensando en dar descanso a los más habituales. Hansi Flick sorprendió a todos al hacer debutar al joven Álvaro Cortés y al colocar a Szczesny bajo los palos. El objetivo era claro: proteger el Trofeo Zamora de Joan García y dar minutos a los menos habituales tras el esfuerzo del Clásico. Sin embargo, el equipo no tuvo la fluidez necesaria y se vio superado por un Alavés que se jugaba la vida para no bajar a Segunda División.
El conjunto vasco aprovechó la falta de ritmo de los culés. Fue una noche gris donde nada salió según lo previsto. Esta derrota supone la quinta de la temporada para el Barcelona, y lo más curioso es que todos estos tropiezos han ocurrido fuera de casa. El rendimiento a domicilio ha sido el único punto débil de un equipo que, por lo demás, ha dominado el torneo doméstico con una autoridad aplastante desde el primer mes de competición.
Un ataque apagado y la lucha por el Trofeo Zarra
Uno de los datos más sorprendentes del partido en Vitoria fue la falta de puntería. Por primera vez en lo que va de Liga, el Barcelona terminó los noventa minutos sin marcar ni un solo gol. No fue solo falta de acierto, sino de presencia en el área rival, ya que el equipo no logró realizar ningún disparo entre los tres palos. Este bloqueo ofensivo es muy extraño en un equipo que ha promediado una cantidad de goles altísima durante todo el año.
Esta sequía goleadora también tiene consecuencias individuales para los delanteros del equipo. Ferran Torres empezó el encuentro como suplente y no pudo aumentar su cuenta particular, por lo que se mantiene con 16 goles en su casillero personal. Actualmente está empatado con Lamine Yamal en la lucha por ser el máximo goleador nacional. Esta pelea por el Trofeo Zarra será uno de los pocos alicientes que queden en los partidos contra el Betis y el Valencia.
Un cierre de temporada centrado en el orgullo institucional
Con el récord de los 100 puntos ya descartado, el vestuario debe asimilar que el trabajo estadístico ha terminado. Hansi Flick fue muy claro en la previa al decir que querían ganar los tres partidos restantes, pero el fútbol ha demostrado que la relajación tras un título se paga cara. A partir de ahora, el club solo se juega el orgullo y mantener la buena imagen ante su afición en las dos jornadas que quedan para bajar el telón de LaLiga.
Es importante recordar que el equipo ha tenido momentos de debilidad similares en otras competiciones. En la Champions League y en la Copa del Rey ya se habían quedado sin marcar en algunos duelos específicos contra rivales de entidad. Sin embargo, en la Liga habían mantenido una regularidad goleadora envidiable hasta anoche. El Barcelona debe recuperar sensaciones rápidamente para que el final de una temporada tan positiva no se vea empañado por un exceso de confianza en el tramo final.
