- Noticia publicada: 31/08/2026 - 06:30H
- Última actualización: 28/08/2026 - 14:31H
Las charlas entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona han saltado por los aires
Después de la reunión en Mónaco, queda claro que un traspaso normal no va a salir adelante. Con las directivas totalmente enfrentadas, Julián Álvarez contempla una medida radical para vestir de azulgrana esta misma temporada.
El atacante argentino puede acogerse al Real Decreto 1006. Esta ley regula los contratos laborales de los deportistas en España. Al tratarse de dos equipos de la liga española, la FIFA no entra en este asunto. Por eso, el problema se resolvería directamente en los juzgados del país.
Romper el contrato de forma unilateral
Esta norma legal permite al futbolista cortar su relación contractual con el club madrileño sin pedir permiso a la directiva. El artículo 16 de esta ley explica que la salida del jugador da derecho al equipo a recibir un pago. Como no habrá acuerdo previo, un juez de lo laboral fijará la indemnización.
Para decidir ese número, la justicia revisa varias cuestiones concretas:
- El daño deportivo que sufre el Atlético al perder a su delantero.
- Los motivos de la decisión expresados por el propio futbolista.
- Los años de contrato que le quedan y la edad del jugador.
- El sueldo anual firmado en el acuerdo original.
El papel del Barça y el dinero a pagar
Aunque Julián tome la iniciativa para marcharse, el Barcelona tendrá que poner el dinero. La ley deja claro que el nuevo equipo es responsable indirecto del pago durante el primer año. Así pues, el club catalán pagará la cantidad exacta que ordene el juez.
En el Metropolitano piden la cláusula entera de 490 millones de euros. Sin embargo, en un juicio ordinario esa cifra suele considerarse exagerada. El argentino gana unos 12,5 millones de euros brutos al año y tiene contrato firmado hasta 2030. Con estos datos en la mano, el precio final fijado en los juzgados bajará bastante respecto a esa cláusula astronómica.
Un camino que acaba en los tribunales
Ir a juicio implica un camino largo y con desgaste para todos los implicados. El Barcelona asumiría cierto riesgo económico mientras espera la cifra definitiva, y el futbolista tendría que pasar por un proceso tenso para cerrar la operación.
Pese a las complicaciones, esta vía es la última opción de Julián Álvarez para cambiar de camiseta este verano. La última palabra la tendrán los jueces, que dirán cuánto cuesta realmente la salida del delantero.
