El FC Barcelona se aseguró el sábado el doblete en esta temporada 2014-15 gracias al trabajo colectivo de todo el equipo. Ahora, sólo queda borrar del mapa a la Juventus de Turín en la final de la Champions League para consagrar el nuevo ciclo de éxitos culés

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sábado 6 de junio de 2015 (Estadio Olímpico de Berlín)

Se lo merecían. El trabajo realizado durante toda la temporada ha dado finalmente sus frutos y el FC Barcelona ya tiene en el saco los dos primeros títulos de la campaña 2014-15, que se espera que sean tres en unos días con la final de la Champions League 2014-15 el próximo 6 de junio en Berlín. Podría decirse que han habido muchos factores que han llevado al Barça de nuevo hasta lo más alto en el fútbol español. La efervescencia goleadora del "tridente", la explosión de Neymar, la solidez defensiva, el equilibrio del vestuario... Pero todas ellas son secundarias ante dos protagonistas: Luis Enrique y Messi, que mantienen ahora una relación más que cordial.

El técnico asturiano ha devuelto no sólo la estabilidad y máxima ambición al vestuario del Barça, sino que lo ha hecho a través del culto por el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo bien hecho y las promesas con fundamento. Porque con intensidad e ilusión por llegar a lo más alto, y teniendo en cuenta el enorme talento de la plantilla del FC Barcelona, lo más probable era que se acabara consiguiendo. El nombre de Luis Enrique ya está escrito en la historia del Barça y todo el barcelonismo espera -y él también, como dijo en rueda de prensa- que los dos primeros títulos sólo sean el comienzo de toda una era de éxitos semejante o superior en importancia a la de Pep Guardiola.

No es ninguna utopía pensar en ello. Xavi Hernández se marchará del equipo a final de temporada y Andrés Iniesta ya tiene 31 años, pero el FC Barcelona tiene una plantilla joven y de calidad como para volver a reinar en todo el mundo. Leo Messi, Ivan Rakitic y Gerard Piqué tienen 27 años, Jordi Alba y Sergio Busquets 26, Neymar 23, Luis Suárez 28, Ter Stegen 22... Con alguna que otra incorporación de complemento cada verano, el Barça tiene ya a los pilares necesarios para cimentar un nuevo ciclo mirando como de costumbre al Real Madrid por el retrovisor.

Y lo mejor de todo no es eso. Lo mejor es que el líder indiscutible del equipo es también el mejor jugador del mundo, y esta temporada ha demostrado haber regresado de nuevo a su mejor nivel. Puede que no la finalice con los mejores números goleadores de su carrera, pero el argentino ha madurado y sabe que ahora la pólvora no depende sólo de sus botas para sentenciar los partidos.

Cede penaltis y faltas a Neymar, asiste al brasileño y a Luis Suárez, retrasa a veces su posición a la zona de mediapunta para crear todavía desequilibrios y posee una inteligencia que le permite leer todos los partidos a la perfección, sacando la varita en el momento justo. Y, por si fuera poco, es capaz de deleitar al planeta fútbol con obras de arte como la del sábado en el Camp Nou.