Pep Guardiola por fin logró completar su gran debe desde que aterrizó en Manchester en 2016 y alcanzó su primea final de Champions League con el City. Los ingleses eliminaron al Paris Saint-Germain en semifinales de forma contundente tras ganar 1-2 en la ida y completar la machada en la vuelta con el 2-0 de este pasado martes. Un partido en el que los 'cityzens' demostraron que son probablemente el equipo más camaleónica de Europa.

El técnico catalán ha conseguido que su equipo no solo pueda jugar como los ángeles con balón, sino que también sepa hacer lo mismo sin él. Uno de los artes que el de Santpedor domina y que siempre consigue que sus equipos dominen es la presión tras pérdida, algo que el City hace de lujo. El PSG ha sufrido en sus carnes esto durante las 'semis' y es precisamente lo que ha permitido que los 'skyblue' estén en la gran final.

Una final que, por cierto, será la primera de Guardiola en diez años. El entrenador no llegaba a ninguna desde el 2011, cuando lo hizo y la ganó con el FC Barcelona. Desde entonces, el míster solo ha sumado un fracaso tras otro en la máxima competición continental tanto con el Bayern de Múnich como con los de Manchester. Europa se le estaba resistiendo hasta ahora y es por eso por lo que este triunfo dabe tan bien.

Además, el City pasó a la final demostrando que puede dominar los encuentros incluso sin tener la pelota, algo que ya había hecho antes, pero que no había conseguido plasmar en Champions. Esta vez sí lo lograron y vencieron por 2-0 a un PSG que tuvo más el balón (55,8 % de posesión), pero que apenas generó peligro en la portería de Ederson. Defensivamente, los 'cityzens' estuvieron soberbios y consiguieron desactivar a la delantera parisina.

Con Ruben Dias, Guardiola ha encontrado ese zaguero que llevaba tanto tiempo buscando. El portugués le ha terminado de dar solidez al centro de la defensa de los británicos y se ha convertido en el líder de la zaga. Él, Kyle Walker y John Stones amargaron la noche a Neymar Jr, convirtieron a Mauro Icardi en la nada e hicieron inútiles los intentos de Di María, que encima acabó expulsado.

Guardiola es el mejor del mundo en lo suyo

En definitiva, Pep llegó a su primera final con el City y a la primera en diez años para él demostrando que se puede defender de forma excepcional sin encerrarse atrás. Sus jugadores fueron muy arriba a buscar a los franceses y consiguieron marcar sus dos goles a la contra tras recuperar el balón. Un triunfo de mérito que demuestra por enésima vez que Guardiola es el mejor entrenador del mundo incluso sin haber ganado ninguna Liga de Campeones desde el 2011.