Queda poco menos de una semana para el retorno de la Champions, y aunque todos hacen hincapié en la importancia de concentrarse en sus respectivas ligas, también afloran las valoraciones sobre los enfrentamientos europeos. A la vuelta de la doble jornada de selecciones, los clubes han vuelto a ser protagonistas.

Y el que sigue trayendo mucha cola es uno de los enfrentamientos que se consideran más desequilibrados de los cuartos de final, el que enfrentará al FC Barcelona y a la Roma. Los italianos llevan una trayectoria casi inmaculada en la mayor competición del viejo continente, y aunque han asumido el papel de víctimas, no se rendirán sin luchar.

Strootman admite que no querían al Barça

Quien ha hablado seriamente sobre el asunto ha sido una referencia en el centro del campo de los de Eusebio Di Francesco, el holandés Kevin Strootman. El futbolista de Ridderkerk ha concedido una entrevista a los medios oficiales del club, y se ha referido al cruce con un conjunto favorito para llevarse el título.

"No queríamos que nos tocara el Barcelona, pero sabemos que en cuartos tienes que jugar contra un equipo fuerte. Muchos hablaban de Sevilla o Liverpool, pero esos equipos también son buenos", ha reflexionado, antes de explicar que su mensaje no es una rendición: "Daremos todo para sacar un resultado importante allí y luego en casa, con el estadio lleno, nunca se sabe qué pasa. Queremos demostrar que no hemos llegado hasta aquí por casualidad".

La Liga es lo primero

"Nosotros también, como la afición, pensamos en el Barcelona, pero para llegar mentalmente bien a ese partido tienes que ganar el de Bolonia. Será difícil", ha apuntado también el neerlandés, señalando que la prioridad, en estos momentos, es la Serie A. Lejos de la lucha por el título, los romanos juegan para consolidar su tercer puesto y una de las plaza que otorgan derecho a Champions la campaña que viene.

En la misma línea está su rival, que este sábado deberá visitar a uno de los adversarios que en el Olímpico tampoco querían encontrarse. El Sevilla medirá en el Sánchez Pizjuán el desgaste que el Barça ha acumulado en el parón internacional, en una Liga que los catalanes quieren rematar cuanto antes.