El Real Madrid ya se ha clasificado para una nueva final de Champions League, es cierto. Pero también lo es que lo ha hecho gracias a unas ayudas arbitrales que han sido recurrentes durante toda la temporada 2017-18 en la máxima competición continental, especialmente en las rondas finales y cuando más ajustado ha estado el marcador, con los blancos al borde del precipicio.

Este martes Cüneyt Çakir se vistió de 'diablo' para el Bayern Múnich, que por segunda campaña consecutiva cayó en semifinales de la Champions League contra un Real Madrid que fue un león con piel de cordero. Porque, a pesar de su endeble defensa y del vendaval de ocasiones bávaras, siempre estuvo protegido por una aureola celestial, la otorgada por el arbitraje, que le valió de nuevo el pase a la final.

Basta con echar una ojeada a lo sucedido durante la presente ronda y también las anteriores, desde que dieron comienzo las eliminatorias directas de la presente campaña en Champions League, para darse cuenta de que el Real Madrid no está en la final por méritos propios. O, al menos, no sólo por eso, sino también gracias a una combinación de suerte y arbitrajes favorables.

Octavos de final Real Madrid-Paris Saint-Germain

Si bien es cierto que en la ronda de octavos de final el Real Madrid fue superior en ambos partidos al PSG, también se vio beneficiado por un arbitraje muy conservador a la hora de condenar las duras entradas de Carvajal, Marcelo, Ramos y compañía, pero más contundente a la hora de sacar cartulinas a los jugadores parisinos. En la ida de la eliminatoria, el árbitro Gianluca Rocchi pudo expulsar a Kroos por doble amarilla y también pitar penalti de Sergio Ramos, pero no hizo sonar el silbato.

A todo esto, en la jugada previa al 2-1, Cristiano Ronaldo cometió falta clara a Kimpembe no señalada por el colegiado, lo que permitió la diana del Real Madrid ante unos jugadores del PSG que no dieron crédito a lo sucedido. Recordemos que, al final del encuentro, Unai Emery criticó con dureza al árbitro italiano al entender que el Real Madrid, el equipo 'grande', había salido beneficiado.

Cuartos de final Real Madrid-Juventus de Turín

Aunque el Real Madrid hizo su trabajo en el partido de ida con un 0-3 imparable, prácticamente sin polémica, cabe tener en cuenta también que, en el partido de vuelta, la Juventus se vio perjudicada en el último minuto del encuentro, cuando acababa de remontar el 0-3 adverso y se preparaba ya para disputar la prórroga en el Santiago Bernabéu.

Cuando el partido ya expiraba, Michael Oliver señaló un penalti dudoso de Mehdi Benatia sobre Lucas Vázquez. La acción fue aparatosa y muy discutible, y de lo que no hay duda es que no fue un penalti claro. Pese a ello, Oliver no dudó en señalarlo y la Juventus enloqueció, hasta el punto de que el árbitro acabó expulsando a Gianluigi Buffon. Un penalti que trajo mucha cola, en definitiva, y que se resolvió a favor del cuadro merengue.

Semifinales Real Madrid-Bayern Múnich

En la eliminatoria de semifinales es donde se han dado la mayoría de las acciones polémicas. Entre los árbitros de la ida y la vuelta, Kuipers y Çakir, puede decirse que el Real Madrid ha tenido aliados externos para avanzar hacia la final. 

En el encuentro de ida disputado en el Allianz Arena, cuando Carvajal empujó a Lewandowski, Kuipers no pitó nada, como tampoco vio las manos de Carvajal ni la acción de Ramos sobre Müller. Hasta tres posibles penaltis reclamó el Bayern, y ninguno se señaló. En la vuelta, Çakir ha rematado el trabajo. No ha visto la mano flagrante de Marcelo en el interior del área, y tampoco el posible empujón de Ramos a Lewandowski, que provocó la caída del delantero polaco en la primera mitad. Dos posibles penaltis más al saco. Y silencio... Un silencio preocupante y cada vez más habitual.