En los últimos partidos había surgido la necesidad imperial de ver una mejoría de Ferran Torres. Estuvo 'castigado', tal vez demasiado tiempo, jugando en una posición en la que no se siente totalmente cómodo, como delantero centro, y ahora, que ha podido jugar en el extremo izquierdo, se han notado muchos destellos del ex del Manchester City, pero también su versión más fallona en los metros finales. 

Completó nueve remates en noventa minutos, uno de ellos a puerta. Fue el jugador más activo del FC Barcelona en el ataque y el encargado de firmar la igualdad en el marcador, pero dejó la sensación de que pudo hacer muchísimo más ante un Meret que le vio merodear el área una y otra vez. No le salió nada, eso está claro, y acabó el encuentro entre lágrimas. 

La rabia y frustración son difíciles de manejar, sobre todo cuando te enfrentas a la realidad de que, literalmente, pudiste salvar a tu equipo de un empate. Ha sido lo que le pasó este jueves a Ferran Torres. Se llevó el consuelo de sus compañeros en el césped, de la afición y también del rival, pero será una noche repleta de pesadillas tras haber fallado las ocasiones más claras de todo el encuentro en el Camp Nou. 

Comenzó avisando muy temprano y dejó la sensación, desde el principio, de que iba a ser el jugador más diferencial de la noche. Y así lo ha sido, de cierto modo. Su primera ocasión llegó, precisamente, en la antesala del gol del Nápoles: Aubameyang recibió un pase al espacio de Nico González, cedió a un Ferran que llegaba con todo para 'mandar' desde el punto penalti y terminó mandando el balón a las nubes. 

En el 36 volvió a avisar tras un buen balón que le puso Nico. Golpeó de interior de primeras desde la frontal y el remate terminó siendo demasiado flojo como para buscar portería. Fue en la segunda parte donde más presente estuvo, pero sin resultados positivos más allá de su tanto desde los once metros que le permitió al Barça firmar las tablas en el marcador. 

Recital de ocasiones de Ferran 

En el gol fue la única vez que pudo definir con confianza. Ferran engañó a Meret, que se quedó en modo 'estatua' ante el disparo a la izquierda del delantero azulgrana para poner el merecido 1-1 en el electrónico. Después, y sobre todo con el ingreso de Dembélé, el Barça dio un paso al frente y las ocasiones llegaban casi por minuto a las botas de un desafortunado Ferran. 

La más clara, llegó en el descuento. Tras una buena combinación con Luuk de Jong, el valenciano se hizo con el balón y lo mandó excesivamente alto. Tenía todo para marcar y poner el 2-1, pero no fue su noche... más allá de su gol salvador.