El FC Barcelona firmó un partido destacable contra el Nápoles, pero el equipo sigue dejando la sensación de que su peor enemigo siguen siendo ellos mismos. Un día por errores defensivos y desconexiones, y otro por una falta de gol que comienza a ser preocupante. Entre tanto, no hay descanso para un Barça al que -también- se le puede complicar su continuidad en la Europa League.
Para los azulgrana el partido contra el Napoli, en el Camp Nou, era clave, primero porque era el estreno del club en la Europa (después de 18 años sin participar) y segundo porque tenían a favor el factor campo. Sin embargo y mirando al apretado calendario, Xavi Hernández rotó en su alineación para poder dar descanso. Sergio Busquets, el jugador con más minutos en esta temporada, se quedó en el banquillo para la ocasión.
Frenkie de Jong fue el encargado de reemplazarlo en su posición. El centrocampista, nuevamente, jugó como mediocentro único y su partido pasó desapercibido, a pesar de que venía de actuaciones destacables con el Barça en las últimas semanas. Estuvo muy plano, sin brillo y sin incidencia en el ataque de los suyos. ¡Hay que espabilar, Frenkie!
Opacado por Pedri y Nico
El internacional con Países Bajos estuvo acertado al momento de conducir y fue importante en la salida de balón del Barça, pero no terminó sintiéndose completamente cómo en la demarcación. No fue capaz de aportar una milla 'extra' en lo táctico y finalmente fue reemplazado por Sergio Busquets durante la segunda parte del enfrentamiento. Si bien no ha sido un llamado de atención directo por parte de Xavi, sí deja claro que De Jong tiene que dar un paso al frente.
Y es que, mientras él estuvo incómodo en su puesto, Pedri y Nico dejaron una gran actuación con mucha presencia en el área rival y con varias ocasiones que completaron, aunque no son los jugadores más acertados al momento de definir. Los dos fueron clave para que el Barça diera un paso adelante y han demostrado, una vez más y como siempre, que son el presente y futuro del club.