El FC Barcelona se movió bastante en el pasado mercado de fichajes de invierno y una de las llegadas que logró cerrar fue la de Santiago Ramos Mingo. El central de solo 18 años llegó procedente de Boca Junior, teóricamente a coste cero, ya que no firmó un contrato con los mayores. Y hay que hablar de teoría, porque el conjunto 'xeneize' dice otra cosa, tal y como se ha encargado de informar la 'Cadena Ser'.

El zaguero, que llegó para reforzar el filial, todavía no ha podido debutar en su nuevo club porque los azulgrana no tienen los papeles requeridos para que juegue un partido oficial. Boca no habría mandado todavía el llamado International Transfer Certificate (ITC) porque reclama dinero por el traspaso de su ex canterano. Los argentinos aseguran que pueden demostrar que el de Córdoba tenía una relación profesional con el club en el momento en el que los catalanes le ficharon

Se dijo que Mingo no había firmado ningún contrato profesional con Boca porque se deseo era dar el salto a Europa. Ahí apareció el Barça, que se adelantó a otros equipos para cerrar la incorporación de este prometedor central. Los barcelonistas creyeron que su fichaje sería gratis, pero al final podrían verse obligados a pagar una cifra aún por determinar. En el conjunto argentino reconocen que el futbolista no firmó un contrato con ellos, pero sí acepto ciertos privilegios que solo tienen los jugadores del primer equipo.

Los 'xeneizes' afirman poder demostrar el dinero que se embolsó el defensor por las primas pagadas por los títulos. Además, también señalan que su nombre aparece en las inscripciones del primer equipo para jugar la Copa Libertadores. Por todo ello, los de Buenos Aires reclaman que el Barcelona pague una cantidad por el traspaso, ya que defienden que esta vinculación es suficiente para considerar que formaba parte de la primera plantilla.

Desde el equipo azulgrana aseguran que no piensan abonar ninguna cantidad por Ramos Mingo, ya que consideran que no tienen razón. Los catalanes ya habrían hecho dos reclamaciones para pedir el transfer del jugador a través de la Real Federación Española de Fútbol, pero está siendo un proceso complicado. La AFA, Asociación del Fútbol Argentino, está con Boca en esta disputa, mientras que el Juez Único del Estatuto del Jugador de la FIFA le dio la razón a los culés y a la RFEF.

Decidirá un tribunal de arbitraje deportivo

Ahora mismo, gracias a la FIFA, el futbolista tendría la cautelar provisional para poder ser inscrito, pero el lío entre Boca y Barça todavía no ha llegado a su último capítulo. El problema seguirá ahí hasta que un tribunal de arbitraje deportivo decida cuál de las partes lleva razón en este entuerto. Mientras, Ramos Mingo espera en Barcelona su oportunidad de demostrar que es uno de los defensas con más proyección del fútbol argentino.