El FC Barcelona consiguió ponerse 3-0 de manera fulgurante contra el Celta de Vigo en el Camp Nou, pero justo después logró anotar un cuarto gol que sirvió para hacer más sangre contra los celestes. Y es que no puede decirse que los de Juan Carlos Unzué estuviesen muy acertados en defensa, y prueba de ello es que el cuarto gol llegó prácticamente de improviso para el Barça.

El Barcelona presionaba muy arriba, prácticamente al borde del área del Celta, y Pione Sisto se equivocó a la hora de entregar el balón hacia atrás. El esférico rebotó en uno de sus compañeros y quedó muerto para que Luis Suárez, que había leído a la perfección la jugada para colocarse en el punto preciso donde recibió el balón, justo delante del portero.

Sólo tuvo que empujarla hacia el fondo de la portería para ahondar en la herida del Celta marcando el cuarto gol del FC Barcelona, y dejando claro además que ha empezado el año 2018 con la misma pólvora que terminó el año 2017, ya recuperado de su anterior falta de confianza.

A Luis Suárez le costaba un mundo marcar goles hace no demasiadas semanas, pero esa fase ya ha quedado atrás y, cuando el delantero uruguayo está en racha, los goles son capaces de lloverle casi solos en los aledaños del área.

Luis Suárez, siempre intenso

Después de marcar el gol, el delantero uruguayo siguió intentándolo de cara a la portería rival para mejorar todavía más sus estadísticas y dilatar la victoria del FC Barcelona. Sin embargo, era de entender que el Barça bajara ligeramente el ritmo de juego después del 4-0. Los deberes ya estaban hechos, y no hacía falta arriesgar demasiado días antes de medirse a la Real Sociedad en Anoeta.