El FC Barcelona mantendrá a Xavi Hernández como entrenador del primer equipo por, al menos, una temporada más. Tras una 'movida' jornada el pasado miércoles, las altas esferas del club determinaron que la opción más lógica para el futuro inmediato de los culés era seguir con el técnico de Terrassa, porque conoce la casa, tiene ilusión por continuar (pese a su intento de dimisión en enero de este año) y no hay otra alternativa que genere interés real en el mercado. 

La sensación en el Barça es que se ha acertado con la decisión y ya están trabajando para planificar la próxima temporada, en la que habrá alguna salida 'dolorosa' y han prometido refuerzos. El escenario no es el más favorecedor, pero será un verano en el que se producirán muchos cambios en el club con el objetivo de que, en la 2024/2025, el equipo esté en condiciones de competir tanto en España como en Europa. Este cambio afectará en todos los sectores, incluido Xavi. 

El gran 'problema' con Xavi

Según una información de Esport 3, un sector de la directiva azulgrana espera que el de Terrassa tenga un cambio de comportamiento en el banquillo, durante los partidos. Están muy preocupados por el número de amonestaciones que ha recibido, sobre todo en esta última temporada, por quejarse y reclamar por acciones o decisiones arbitrales. No consideran menor el hecho de que, en 136 partidos oficiales en el banquillo, haya sido 'castigado' en numerosas oportunidades.

En concreto, Xavi ha visto 22 tarjetas amarillas y ha sido expulsado en tres oportunidades. La más reciente fue en la Champions League, en la vuelta de los cuartos de final contra el Paris Saint-Germain. Había protestado una decisión de Istvan Kovacsy pateó una lona que estaba en la zona de banquillos. Fue la tercera expulsión en lo que va de temporada, después de las 'sufridas' contra Atlético de Madrid y Getafe. 

Xavi Hernández debe mejorar su imagen

En el club, cierta parte de la directiva, entienden que no está dejando una imagen positiva y le han invitado a comenzar a controlarse durante los partidos porque, en definitiva, hace más daño al equipo de lo que puede 'resolver' quejándose. El perfecto ejemplo fue contra el PSG cuando, con diez jugadores tras la expulsión de Ronald Araújo en el 28', perdió los papeles y dejó a sus jugadores sin el 'apoyo' que significa tenerle a él en la zona técnica.