Desde su debut con el Bayern Múnich en la temporada 2014-15, Robert Lewandowski no se marchaba a su casa sin convertir en la primera jornada de un campeonato de Liga. En total fueron siete años seguidos marcando en el debut de los bávaros en la Bundesliga, una racha espectacular que, lamentablemente, no pudo prolongar en la 2022-23. El 0-0 del FC Barcelona ante el Rayo dejó al polaco sin gol, aunque con buenas sensaciones en su primer partido oficial.

Y es que el de Varsovia lo intentó de todas las formas posibles, convirtiendo incluso un tanto en fuera de juego en el minuto 12. Hernández Hernández no dudó en anular el tanto inmediatamente, pues la posición adelantada fue clara. En el 75', el polaco protagonizó la acción más polémica de la jornada: un posible penalti por empujón de Pathé Ciss. A pesar de las protestas, el VAR no intervino para revisar la acción.

'Lewy' disputó los 90 minutos y se le vio nuevamente cómodo sobre el verde, tanto con la dupla Raphinha Dembélé como con Ansu Fati y Aubameyang, ingresados en el segundo tiempo. Más allá de la decepción del empate y la racha finalizada, el de Varsovia se marchó al vestuario aplaudiendo a la grada y animando a sus compañeros. Su notable definición ante Stole Dimitrievski en fuera de lugar hizo estallar a todos el Spotify Camp Nou por el notable gesto técnico. Lamentablemente, no pudo ser.

Fin a una larga de debuts goleadores para Lewandowski

La última vez que Robert no mojó en una primera jornada liguera fue el 22 de agosto de 2014 ante el Wolfburgo. El Bayern venció 2-1 al conjunto 'verdiblanco' con goles de Thomas Müller y Arjen Robben. Ivica Olić, ex delantero bávaro, hizo el tanto para los visitantes. Lewandowski venía de un debut amargo en partidos oficiales tras la derrota en la Supercopa alemana una semana antes ante su antiguo club, el Borussia Dortmund (2-0).

En ese momento, Pep Guardiola también hacía su debut en el Allianz Arena como entrenador de los muniqueses. Finalmente, a pesar del flojo comienzo, Lewandowski se marchó de Baviera como leyenda, convirtiéndose en el segundo máximo goleador en la historia del club con 344 goles en 375 partidos en los que también sumó 72 asistencias. Ahora, el polaco espera emular este rendimiento en un Barça con grandes aspiraciones y obligaciones.