Ansu Fati firmó un nuevo contrato con el FC Barcelona en diciembre del 2019, cuando todavía tenía 17 años. El atacante renovó por dos temporadas más, hasta 2022, con otros dos años más prorrogables. Pero esta ampliación está trayendo cola, ya que el futbolista y su entorno entienden esta extensión de una manera completamente distinta de lo que la entiende el Barça.

En el club consideran que el contrato del hispano-guineano es pase lo que pase hasta junio de 2024, con una cláusula de rescisión de 400 millones de euros. Por el contrario, Bori Fati, padre del futbolista, y Jorge Mendes, su representante, entienden que los dos años de los que se hace eco el Barça son completamente opcionales. Para su entorno, él solo tiene aseguradas dos campañas, hasta 2022.

Para este llamado entorno de Ansu, la vinculación del delantero con el conjunto barcelonista acaba en 2022 y en ningún caso en 2024, que es lo que dicen desde el Camp Nou. Por este motivo, Mendes tiene claro que en cuanto haya un nuevo presidente se pasará por las oficinas del Barcelona para hablar de su cliente. El conocido agente quiere un nuevo contrato para su cliente y no se rendirá hasta que lo consiga.

Si se confirma que el jugador tiene firmado hasta 2022 y no hasta el 2024, la nueva Junta Directiva deberá reconducir cuanto antes esta situación. Fati es la gran apuesta del equipo azulgrana para su futuro y el objetivo debe ser reconstruir en torno a él. Tiene velocidad, desborde, inteligencia y gol, cualidades que podrían hacer de él uno de los mejores del mundo, y hay que cerrar sea como sea su continuidad.

Es probable que Mendes pida una subida sustancial de su salario, más acorde a un titularísimo del Barça. Hay que dejar claro que el papel del de Guinea-Bissáu antes de lesionarse era de indiscutible, por lo que su sueldo, para su representante, debería ajustarse más a ese rol. Terminando contrato en 2022, el club no dudará en intentar contentar al portugués para cerrar la ampliación y asegurar que Ansu sigue muchos años más.

Posturas distintas por Ansu en ambas partes

Puede que esta nueva negociación podría no llegar a tener lugar si el Barça se sale con la suya y logra demostrar que los dos años opcionales son obligatorios. En el club confirma que el hecho de que fuera menor de edad cuando firmó la ampliación no excluye que sea legal. Por otro lado, el entorno del atacante se limita a citar a la FIFA, que prohíbe las renovaciones de más de tres años en caso de ser menor de edad. En unos meses se verá cuál de las dos partes tiene razón.