Cuando hablaron unas semanas antes de que el brasileño llegara al FC Barcelona, seguramente Paulinho y Leo Messi no se podían imaginar los buenos momentos que compartirían vestidos de azulgrana, y aunque de momento queda mucho para alcanzar los títulos, su sintonía es el mejor síntoma después de un verano demasiado movido. En San Mamés volvieron a ser de los mejores sobre el césped, pero no será la última vez.

Y es que con apenas unos meses de entrenamientos, ambos han hecho bueno el dicho que reza que "los buenos jugadores no necesitan adaptación". Para el centrocampista fue llegar y besar el santo, sacudiéndose las dudas y con unos goles que también le han ganado el cariño de la afición, pero es que además sus sensaciones no podrían ser mejores.

Es uno de los que más disfruta en el nuevo sistema de Ernesto Valverde, que le permite aprovechar al máximo sus características de llegador y lanzarse en busca del peligro, pero también realiza una tarea de desgaste que facilita la labor de sus compañeros. Y todo esto, conectando con Messi como si hubiera jugado con él toda la vida.

Ya han cruzado alguna que otra asistencia entre ellos, y también son capaces de encontrarse con sólo una mirada, algo muy importante porque una química como esa es muy difícil de trabajar. Cuando Leo sonríe, todos sonríen con él, y eso Paulinho lo ha entendido desde el primer día.

Ídolo azulgrana

El buen rendimiento que está logrando Paulinho en sus primeros días en el Barça le ha convertido en una sensación en las redes sociales. Los seguidores azulgrana -y los de todo el mundo- le dedican 'memes' partido tras partido, e incluso han llegado a compararle con Cristiano Ronaldo, que en las últimas fechas se ha convertido en un 'The Best' venido a menos.