Como ya había hecho en las últimas temporadas, Leo Messi no faltó a su cita con el gol contra el Eibar, abriendo en el Camp Nou el marcador a favor del FC Barcelona. El argentino aprovechó en esta ocasión un penalti a Nélson Semedo, que fue arrollado por Gálvez en una velocísima internada en el área.

No faltó el rumor habitual cuando el '10' plantó el esférico en el punto fatídico, dadas sus dudas en este tipo de lanzamientos, pero esta vez el delantero tenía un plan y el resultado, felizmente, acabó en gol. Como si fuera un pena máxima lanza a lo Panenka, elevó un balón que no llevaba demasiada fuerza pero sí mucho veneno, y que acabó superando la estirada de un Dmitrovic que había adivinado su dirección.

No fue esta la única oportunidad de Messi en la primera mitad, en la que se encontró con el guardameta serbio en numerosas ocasiones. De su costado derecho le bajó el cancerbero varios disparos al argentino, muy activo como referencia de la ofensiva barcelonista. De momento, el de Rosario ya ha alcanzado su gol número 550 con el Barça en 644 encuentros, contando oficiales y amistosos.

Semedo, una bala

En la acción que puso en ventaja al FC Barcelona en su enfrentamiento con el Eibar tuvo mucho que ver la actitud de Nélson Semedo, que se lanzó con toda su intensidad a por un balón suelto en el área rival. Tras llegar antes que el defensor a la bola, el portugués fue derribado, y celebró con mucha energía la decisión del árbitro. Todo entrega el lateral.