Hace ya muchos años que Leo Messi es la referencia del FC Barcelona, pero esta temporada vuelve a estar a un nivel excepcional. A unas semanas de cumplir 32 años, el argentino sigue demostrando que es uno de los mejores futbolistas de la historia, y ha disparado a su equipo en la lucha por los títulos. Hace unos días cayó en el saco el primero del curso, pero nadie quiere que sea el último.

El de Rosario advirtió, aún en la pretemporada, que volvía a estar hambriento de trofeos, y sobre el césped lo ha dejado claro. Pese a que Ernesto Valverde le ha ayudado a dosificar energías, acumula un total de 45 partidos en todas las competiciones, en los que además de grandísimas sensaciones ha dejado 46 goles y 22 asistencias, eso sin contar un sinfín de disparos a la madera.

Pero el '10' destacó uno de entre todos los campeonatos, una Champions en la que tiene una espinita clavada. Las eliminaciones recientes han dejado cierta decepción en el Camp Nou, donde dolió más que nunca una sonada remontada de la Roma. De nuevo, el atacante ha dado ejemplo tirando del carro y certificando unas estadísticas de auténtico escándalo.

En Europa, Messi no tiene rival, y está rompiendo absolutamente todas las barreras que encuentra. Ha participado en ocho compromisos y ha aportado diez tantos y tres asistencias, lo que arroja una media de 1,33 dianas por encuentro y señala que cada 66 minutos, los aficionados celebran que el canterano ha colocado el balón en la red.

De nuevo, los postes se han cruzado en su camino y le han frenado en dos ocasiones, pero no sólo impresionan sus cifras anotadoras, sino también su implacable efectividad. El delantero ha hecho gala de una precisión impresionante y ha convertido uno de cada dos remates, es decir, que sus decena de goles ha llegado en apenas 20 intentos. Es para quitarse el sombrero.

El Liverpool teme, y con razón, a Leo Messi

Que en la eliminatoria contra el Manchester United rompiera una sequía en cuartos de final que duraba desde 2013 es una buena noticia para el Barça, pero desde luego un mal augurio para el Liverpool, que teme, y con razón, a un rival que no tiene sólo a Leo Messi, pero al que puede bastarle con un chispazo de su estrella. Varias piezas clave de la escuadra inglesa, como Virgil van Dijk, han destacado la influencia del rosarino, que crea, asiste, define y es muy, muy difícil de frenar. En sus botas podría estar el pase a la final.