El Real Madrid llegaba a La Cerámica con la posibilidad de regresar, provisionalmente, al liderato de LaLiga en caso de empatar o ganar, a la espera de lo que hiciera el FC Barcelona contra el Atlético de Madrid. Los de Carlo Ancelotti se quedaron a medio gas y dejaron a la vista todas las carencias de un equipo que está obligado a reaccionar pronto para evitar una catástrofe. 

La Casa Blanca firmó error tras error y dejó la sensación de que no sabía cómo reponerse. Tiene mérito un Villarreal que plantó cara, presionó, supo desconectar a los protagonistas madridistas y que, sobre todo, aprovechó el desacierto del rival para conseguir un triunfo que le 'engancha' en la lucha por los puestos europeos. El Madrid queda muy tocado y con dudas por disipar. 

Y es que, desde el comienzo, fue un partido muy complicado para los merengues: Comenzaron dormidos y permitiendo la salida del 'submarino amarillo', que rozó el gol a los seis minutos con un disparo de Coquelín que repelió el palo con ayuda de Courtois. En la primera parte fueron muy peligrosos, pero sin suerte en los últimos metros. Mérito del guardameta belga, que sostuvo una vez más a los suyos. 

Sin embargo, en la segunda mitad no corrieron con tanta suerte y comenzaron a firmar su sentencia con un error grosero de Ferland Mendy, que antes ya había tenido pérdidas innecesarias. En el 46', el lateral izquierdo regaló un balón a Gerard Moreno, que terminó asistiendo a Yeremy Pino para el 1-0. El francés demostró que, los rumores sobre Alphonso Davies o Fran García para la 23-24 no son casualidad. 

Ancelotti, sin acierto

A pesar que después del gol en contra el Madrid adelantó líneas y tuvo más presencia en el área rival, nunca dejaron la sensación de que estaban cómodos o que podían dominar. Se valieron de un polémico penalti por mano de Juan Foyth en el área para firmar el empate, con definición de Karim Benzema, pero más allá de algunas ocasiones, los de Ancelotti no supieron cómo darle vuelta al marcador. 

Después del 2-1 tuvieron mucho tiempo para poner las tablas nuevamente, pero fue el Villarreal el que tuvo las ocasiones más claras para sentenciar el enfrentamiento. Esta vez la entrada de Eduardo Camavinga no surgió efecto, ni tampoco la inteligencia en el área de Rodrygo Goes. Una seguidilla de despropósitos para que el Madrid, en el punto más importante de la temporada, firmara su segunda derrota en Liga.