- Noticia publicada: 20/04/2026 - 05:15H
- Última actualización: 20/04/2026 - 05:15H
La entidad proyecta alcanzar unos ingresos de 1.100 millones de euros para el ejercicio 2025-26.
El Barça pisa el acelerador para sanear sus cuentas lo antes posible. El club espera ganar unos 1.100 millones de euros durante la temporada 2025-26. Esta cantidad crecerá hasta los 1.200 millones en el año 2028
De hecho, el lateral del Spotify Camp Nou va tomando forma conforme avanzan los trabajos para cumplir con los plazos previstos.
Este crecimiento financiero llega en un momento crítico para la planificación a largo plazo. El club comienza ahora a cumplir con los primeros plazos de los créditos concedidos por Goldman Sachs y otros inversores. Aunque los pagos inmediatos están controlados, el verdadero examen llegará en el trienio de 2030 a 2032. En ese periodo, coincidiendo con el final del ciclo de la actual directiva, el Barça deberá gestionar compromisos de pago que suman 883,7 millones de euros.
El calendario de pagos del Espai Barça
La mayor parte de esta carga financiera corresponde a la remodelación del estadio. En concreto, 618 millones de euros pertenecen exclusivamente a la deuda del Espai Barça. Los pagos están fraccionados en un calendario muy detallado que incluye tanto el capital principal como los intereses acumulados. Por ejemplo, solo en junio de 2030, el club deberá abonar más de 260 millones de euros entre ambos conceptos.
A pesar de la magnitud de estas cifras, la institución cuenta con mecanismos para proteger su estabilidad. Cerca de 494 millones de este crédito son considerados importes refinanciables. Esto significa que la directiva tiene el derecho contractual de negociar nuevas condiciones con los inversores. El objetivo será postergar los pagos y reducir los tipos de interés cuando las condiciones del mercado global sean más favorables para el club.
La seguridad del Fondo de Titulización
Para gestionar esta deuda de forma segura, el Barcelona constituyó un Fondo de Titulización de Activos (FTA). Este vehículo financiero actúa como un compartimento estanco que separa la deuda del estadio del resto de las cuentas del club. De esta manera, el préstamo se garantiza únicamente con los ingresos directos que genere el recinto. Actualmente, el club destina unos 94 millones de euros anuales a este fondo para cubrir sus obligaciones.
La estrategia financiera ya ha dado sus primeros frutos. En 2025, el club logró cerrar una refinanciación de 424 millones de euros liderada por la nueva dirección general. Gracias a este movimiento, la estructura de la deuda se ha vuelto más manejable. El primer tramo de pagos urgentes se redujo drásticamente, permitiendo que la entidad respire mientras el estadio termina de construirse y empieza a generar beneficios masivos.
El préstamo de rescate y la deuda final
Además del estadio, el club todavía arrastra parte del «crédito salvavidas» solicitado en 2021 para evitar la quiebra técnica. Aquella operación inyectó 595 millones de euros para pagar deudas a corto plazo que amenazaban la supervivencia de la entidad. A día de hoy, el saldo pendiente con Goldman Sachs por este concepto ronda los 500 millones de euros, tras varias reestructuraciones y pagos de intereses.
El plan del Barça no es pagar estas cantidades de golpe, sino mediante la emisión de nueva deuda. Se utilizan bonos tipo bullet, que permiten devolver el capital total en la fecha de vencimiento en lugar de cuotas mensuales. Esta flexibilidad es vital para que el club pueda competir al máximo nivel deportivo mientras sanea sus balances. La clave del éxito residirá en que el nuevo Camp Nou sea la mina de oro que todos esperan.
El FC Barcelona se prepara para una década de ajustes donde la gestión de los tiempos será tan importante como los resultados en el campo. La capacidad de renegociar con los mercados internacionales y el éxito comercial del Espai Barça determinarán si el club recupera su hegemonía económica sin poner en riesgo su modelo de propiedad.
