Leo Messi, amonestado por el árbitro en Liga

EL BARÇA ESTÁ SUFRIENDO MÁS QUE NUNCA

El número de amarillas alerta al Barça: 14 tarjetas más que la temporada pasada

Publicación:11/02/2020 - 17:46h

Actualización:11/02/2020 - 17:46h

El FC Barcelona está demostrando tener serios problemas sin balón y lleva demasiados goles encajados. El número de tarjetas amarillas alerta de lo mismo y es mucho mayor al de la temporada pasada

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El FC Barcelona esá completando una temporada nefasta en el aspecto defensivo en todos los sentidos. Los culés sufren como nunca atrás y en muchos partidos han estado a merced del rival. Marc-André ter Stegen ha tenido más trabajo que nunca y ha sido el gran salvador de los azulgrana en multitud de encuentros. El germano ha sido lo único que se ha interpuesto entre el gol y el rival y si no fuera por él, probablemente el Barça habría perdido algún choque más.

El conjunto barcelonista, a pesar del extraordinario nivel exhibido por su guardameta, no encajaba tantos goles desde la temporada 2002/2003. Defensivamente, el Barcelona sufre como nunca y ni Ernesto Valverde ni Quique Setién logran dar con la tecla para evitar este problemón. Cada vez que los catalanes pierden un balón en el centro del campo, el rival tiene metros de sobra para correr y hacer daño, algo que no se puede permitir.

Para evitar que el contrario haga daño, los futbolistas se ven cada vez más obligados a dar una patada a destiempo o hacer un agarrón que les impida seguir. El número de tarjetas amarillas que ha recibido el Barça esta campaña es exagerado en comparación a la pasada, y lo es precisamente por estos problemas defensivos. En la jornada 23 del curso pasado, los blaugrana llevaban 45 cartulinas en contra, mientras que en el actual suman ya 59.

El equipo se coloca peor en el campo, deja más espacios a la espalda y está menos junto. Todo esto, sumado al bajón físico y de juego que han dado varios futbolistas clave como Sergio Busquets, Gerard Piqué o Jordi Alba, provoca que todos deban hacer un sobreesfuerzo para evitar que el rival haga ocasiones de gol. En otras palabras, el Barça se ve obligado a jugar más duro e ir más al límite.

Contra el Real Betis, por ejemplo, el colegiado, además de la doble amonestación a Lenglet, le sacó a los azulgrana tres tarjetas amarillas. La realidad estudiando el choque es que pudo haber sido mucho peor. Sergio Busquets, que recibió una, hizo un par de entradas que rozaron la segunda; Sergi Roberto tuvo que ser expulsado por una entrada de naranja que el árbitro le perdonó, y Clément Lenglet acabó en la calle tras una innecesaria patada teniendo ya amarilla. Algunas de estas entradas fueron para evitar contras de un Betis al que le costó llegar con peligro al área de Ter Stegen.

La Champions no perdonará los errores del Barça

En LaLiga, el Barcelona va salvando sus problemas defensivos marcando más goles y generando más peligro que el contrario, pero en Champions League no valdrá con eso. Dejar cinco o seis metros entre el centro del campo y la defensa contra el Betis puede no ser mortal, a no ser que el balón lo lleve Fekir, pero hacerlo contra el Liverpool, la Juventus de Turín o el Bayern de Múnich sí podría ser tremendamente peligroso.

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