Por si había alguna duda, por pequeña que fuera, sobre la relación entre Leo Messi y Luis Enrique, éstas se desvanecieron sobre el césped del Vicente Calderón después de que ambos se fundiesen en un sentido abrazo. Era el broche perfecto para el título, la temporada y el futuro más halagüeño que le viene al FC Barcelona.

Fue justo al acabar el encuentro, con todos los futbolistas extasiados y destrozados físicamente tras el palizón de jugar noventa minutos con un jugador menos. Sobre el verde se encontraron "Lucho" y Leo que se acabaron abrazando, sonriendo y dejando claro que existe muy buen "feeling" entre ambos.

La estrella del equipo y el "capitán" de la nave unidos, nuevamente, espalda con espalda para llevar al Barça a alcanzar el "póker" de títulos que ha firmado en esta mágica temporada 2015-2016 con la Liga BBVA, la Copa del Rey, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes FIFA.

Con el asturiano en la banqueta y la estrella blaugrana marcando y asistiendo en el césped, el Barça ya ha sumado siete títulos en dos temporadas. Algo impensable cuando el técnico se hizo cargo de un equipo roto y sin alma. Ha sabido inculcarle oficio, entrega y corazón, que unido a la calidad y al fútbol típico de Can Barça han hecho que este equipo sea imparable.