FÚTBOL
Tipsters, afiliación y modelos de negocio en 2026
Noticia publicada:2/01/2026 - 14:16h
Última actualización:2/01/2026 - 14:16h
Cómo los intereses económicos condicionan la información que recibe el apostador.
En 2026, la industria de las apuestas deportivas está más profesionalizada que nunca, pero también más confusa para el usuario medio. La figura del tipster ha ganado una presencia enorme, especialmente en redes sociales y plataformas de mensajería, donde miles de personas consumen pronósticos a diario. Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad se esconden modelos de negocio que influyen directamente en el tipo de contenido que se publica y en la forma en la que se presenta la información.
Carlos de Jurado, editor de MisCasasdeApuestas.com, lo resume de forma clara: “Hoy el problema no es que existan tipsters, sino que muchos usuarios no saben distinguir entre un analista y alguien que simplemente monetiza atención”.
El nuevo rol del tipster en el ecosistema actual
Hace años, un tipster era alguien que compartía análisis basados en conocimiento deportivo, seguimiento estadístico y experiencia. Hoy, el término se ha diluido. Conviven perfiles muy distintos: desde analistas serios hasta creadores de contenido cuyo principal objetivo es mantener la atención del usuario el mayor tiempo posible.
En muchos casos, el éxito de un tipster ya no se mide por la calidad de su análisis, sino por su capacidad para generar interacción. Likes, comentarios y visualizaciones se convierten en la moneda principal. Esto provoca que el contenido se adapte al algoritmo y no al rigor, priorizando apuestas espectaculares, combinadas largas y mensajes simplificados.
El problema aparece cuando el usuario interpreta ese contenido como una recomendación experta, sin ser consciente de que responde a un modelo de captación y no a un análisis real del riesgo.
CPA y revenue share: cómo se gana dinero realmente
Para entender este fenómeno, es fundamental conocer cómo se monetiza el tráfico en el sector. Existen dos modelos principales: CPA (coste por adquisición) y RS (revenue share o ganancias compartidas).
El CPA consiste en una comisión fija que recibe el creador cada vez que un usuario se registra y cumple ciertos requisitos, como depositar una cantidad de dinero. En este modelo, el interés del tipster se centra en atraer registros, independientemente de lo que ocurra después.
El revenue share, en cambio, implica que el creador recibe un porcentaje de las pérdidas generadas por el usuario a lo largo del tiempo. Este modelo es especialmente delicado, ya que el ingreso del prescriptor depende directamente de que el usuario pierda dinero. Aunque es legal y común en la industria, plantea un conflicto de intereses evidente cuando no se comunica con transparencia.
Muchas casas de apuestas España trabajan con estos sistemas, lo que hace imprescindible que el usuario entienda cómo se financia el contenido que consume. No se trata de demonizar el modelo, sino de comprenderlo para tomar decisiones con criterio.
Cómo estos modelos afectan al contenido que ves
Cuando el objetivo es generar actividad constante, el contenido cambia. Se priorizan apuestas que invitan a jugar con frecuencia, combinadas largas o selecciones que prometen grandes retornos. El mensaje suele ser emocional, directo y simplificado, porque eso convierte mejor.
En este punto, el análisis deja de ser el centro y pasa a ser un recurso secundario, utilizado solo cuando refuerza la narrativa. El usuario recibe una versión filtrada de la realidad, donde los aciertos se magnifican y los errores se diluyen.
Este enfoque no solo distorsiona la percepción de riesgo, sino que crea una falsa sensación de control. El usuario cree que entiende lo que está haciendo, cuando en realidad está reaccionando a estímulos diseñados para mantenerlo activo.
El papel del usuario informado
Frente a este escenario, el usuario informado tiene una ventaja clara. No porque sepa más de fútbol, sino porque entiende cómo funciona la industria. Sabe que no todo contenido busca ayudarle y que muchas recomendaciones responden a intereses económicos.
Carlos de Jurado lo explica con claridad: “La diferencia entre un usuario vulnerable y uno preparado no está en la cantidad de información que consume, sino en su capacidad para interpretarla con espíritu crítico”.
Este tipo de usuario analiza, compara y, sobre todo, sabe cuándo no apostar. Entiende que la ausencia de acción también es una decisión válida y que no todos los partidos ofrecen oportunidades reales.
Hacia una relación más honesta con las apuestas
El futuro del sector pasa por una relación más transparente entre creadores y usuarios. El contenido seguirá existiendo, pero su valor dependerá de la honestidad con la que se presente y de la capacidad del usuario para interpretarlo.
Apostar no debería ser una reacción emocional ni una respuesta a la presión del entorno, sino una decisión consciente basada en información y criterio propio. Solo así se puede construir una relación más sana con el juego y evitar caer en dinámicas que, a largo plazo, siempre acaban pasando factura.




