Se ha ido Neymar, Luis Suárez está lesionado... pero Leo Messi sigue en el Barcelona. Un hecho, aunque algunos intenten desvíar la atención y sembrar el pánico con su no estampación de la renovación -algo que no ha ocurrido, es cierto, pero el argentino está totalmente comprometido con el club-.

Tras la decepción de la Supercopa, Messi quiere empezar LaLiga como suele ser habitual en él: marcando y dando una exhibición. Es lo que hizo antaño, precisamente ante el Betis -el Barça ganó 6 a 2-. Y si marca esta noche en el Camp Nou llegará a la cifra de los 350 goles en la competición doméstica. Una barbaridad.

Esta temporada tiene muchos alicientes para Leo. Quiere ganarlo todo para volver a mandar en el trono del Balón de Oro -aunque no le quita el sueño- y sueña con ganar el Mundial. Pero antes, con el Barça, y en Liga, quiere sumar su décima campaña seguida superando los 20 goles. Una auténtica locura.

Toca ponerse el babero y sentarse a disfrutar un año más del mejor jugador de la historia. Parece, más que nunca, que el Barça depende de sus genialidades. No fallará, seguro.

Necesita más ayuda

Sin Neymar, es evidente que la delantera queda huérfana. Y Messi no puede hacerlo todo o llegará exhausto al tramo final de temporada. Porque aunque Denis Suárez o Gerard Deulofeu sean futbolistas de calidad, su nivel no se acerca al que exhibía el brasileño, y al argentino hay que rodearle de jugadores determinantes.