No acabó el 2017 de la mejor manera tras llevarse un revolcón en el Clásico, pero las cosas no han ido mucho mejor para el Real Madrid en el estreno liguero del 2018 con su visita a Balaídos. Como se ha empezado a convertir en habitual, lo justo no le bastó al conjunto 'merengue', que respondió a un gol de Daniel Wass con un doblete de Gareth Bale pero acabó pagando su falta de acierto con una igualada de Maxi Gómez. El Celta vuelve a dar el golpe y los blancos ya ven al FC Barcelona a 16 puntos.

Porque a pesar de que Zinedine Zidane defienda a capa y espada que su mala temporada es cosa de brujas, su equipo muestra carencias alarmantes ataque y en defensa, que no hacen más que descoserle en LaLiga y que amenazan su trayectoria en Copa y Champions. El francés no quiere abordar el mercado, pero Florentino empieza a plantearse decisiones drásticas.

Con los visitantes intentando mandar sobre el verde, los primeros avisos claros llegaron por parte de los locales, con Aspas enviando un remate al poste y Wass perdonando una gran ocasión. Ambos iban a ser protagonistas, y lo dejaron claro muy pronto. Precisamente, fue el danés quien inauguró el marcador, con una carrera que acabó con un gran gol de vaselina sobre un Keylor Navas dubitativo.

Poco duró la alegría celeste, porque en uno de los pocos arreones que acertó a conectar el Real Madrid, Gareth Bale puso tierra de por medio con un doblete marca de la casa en apenas dos minutos. El galés compensó así la ausencia de Cristiano, que tuvo su ya demasiado común noche gris y apareció muy poco por el terreno de juego.

Partido loco

Se aceleró poco a poco el encuentro en la reanudación, a partir de la parsimonia de un Madrid que esperaba que le cayera la sentencia mientras el Celta pasaba de la posesión pero iba goteando ocasiones de peligro. En una de ellas pudo empatar Iago Aspas, pero el claro penalti que le hizo Keylor se encargó de detenerlo el guardameta para negarle el primer lanzamiento de su carrera en Primera División.

Lo que vino después fue una muestra del despropósito en el que se han convertido los blancos, que de momento mantienen la cuarta plaza más por errores ajenos que por aciertos propios. Marcelo intentó una ruleta en el centro del campo que propició un robo olívico, la contra avanzó hasta Wass y su centro lo remató solo en el corazón del área Maxi Gómez

Los tres puntos pudieron caer para cualquiera de los dos, pero finalmente hubo reparto en Balaídos. El Celta se apunta otro subidón moral antes de jugárse la Copa contra el Barça, y en el Santiago Bernabéu ya se oyen tambores de guerra en una campaña que se torció desde el inicio y va cuesta abajo y sin frenos. ¿Hasta dónde llegará?