Ronald Koeman llegó a los banquillos del Camp Nou para hacer muchos cambios y fortalecer a un equipo que, la temporada pasada, no tenía rumbo. Su planteamiento ha tenido efecto, poco a poco. Ahora vemos a un Barça que corre más y se cansa menos, también por la presencia de jugadores más jóvenes. Sin embargo, el holandés tiene muchos aspectos que replantearse y mejorar para que su equipo recupere su mejor versión. 

En LaLiga, el FC Barcelona ha tenido un mal comienzo. Aunque ha sido desfavorecido por el colegiado en múltiples ocasiones, el entrenador tiene mucha responsabilidad con el estado actual de un equipo que se encuentra en la duodécima posición de la competición nacional, con sus máximos rivales (Real Madrid y Atlético de Madrid) luchando en lo más alto de la tabla. Es cierto que a los blaugranas le faltan dos partidos, al igual que al Atleti y Sevilla, pero con el lugar en la tabla y las actuaciones hasta el momento, hay que hacer autocrítica y entender que aún queda mucho camino por recorrer si se quiere ganar LaLiga, en principio.

En años anteriores, los saques de esquinas eran una de las formas más comunes que el Barça tenía para anotar. Las jugadas a balón parado siempre han sido beneficiosas para los culés debido a sus grandes rematadores, como Gerard Piqué, Clément Lenglet o Antoine Griezmann, pero esta temporada, con Koeman al mando, no se han aprovechado. Hasta el momento, el Barcelona ha tenido 63 córners y en ninguno ha marcado un gol.

Saques en corto y para atrás

En el comienzo de campaña, tanto en LaLiga como en la Champions League, los cabeceadores blaugranas han subido en los córners para nada. Los grandes lanzadores con los que cuenta el Barcelons, Leo Messi, Coutinho o Dembélé, han preferido los saques en corto o para atrás en búsqueda de un compañero, incluso jugando con los laterales, en vez de centrar, donde le esperan siempre Lenglet o Piqué. 

En Vitoria, en el empate 1-1 frente al Alavés, ha sido la mayor prueba de ello. En total, los culés tuvieron 14 saques de esquina y en ninguno pudieron romper la igualdad en el marcador. De hecho, en el tiempo añadido, con el equipo volcado al ataque, registraron hasta cinco córners y el marcador no se movió.