En medio de uno de los mercados con mayor cantidad de movimientos, el FC Barcelona aún tiene objetivos de cara a las próximas semanas. Ni siquiera los contratiempos para inscribir jugadores, que han llevado a la activación de una cuarta 'palanca' han hecho desistir a la directiva de su plan de armar una plantilla altamente competitiva con nuevos nombres.

En concreto, los nombres de Bernardo Silva y Marcos Alonso son los siguientes en la agenda de Joan Laporta. Desde los despachos del club se mantiene el optimismo, especialmente en el caso del carrilero izquierdo, llamado a ser el recambio de Jordi Alba, después de que el Chelsea diera señales de replegar su resistencia para dejar ir al madrileño.

Recientemente, tras incorporar a un jugador de un perfil similar, como Marc Cucurella, el club le ha comunicado a Marcos Alonso que no está en la obligación de presentarse a las sesiones de entrenamiento a cargo de Thomas Tuchel. La operación podría cerrarse con unos ocho millones de euros y es posible que termine aterrizando en la Ciudad Condal en los próximos días.

Si bien el ritmo con el que se estaban llevando a cabo las operaciones parecía haberse visto ralentizado con el 'caso De Jong' de por medio, la situación del neerlandés ya no sería un obstáculo para traer al lateral desde Londres. Si bien el internacional con los Países Bajos ha insistido en permanecer en el Barça, su regularidad en el campo no estará garantizada de cara a la próxima temporada.

El Barça espera el "sí" del City

En cuanto al fichaje de Bernardo Silva, tanto el equipo azulgrana como el centrocampista portugués han alcanzado un acuerdo, según el diario 'Sport'. Solo resta esperar por la aprobación del Manchester City para cerrar la operación. Desde Barcelona, la oferta sería de 65 millones de euros. Si bien la situación de Frenkie de Jong parecía hacer peligrar esta opción, ahora todo apunta a resolverse mediante la rebaja salarial de Busquets y Piqué.