El barcelonismo vivió la mejor etapa de su historia aproximadamente desde el año 2008, con la llegada de Pep Guardiola al banquillo del FC Barcelona con un Lionel Messi en el inicio del mejor tramo de su carrera. El 5 de febrero de 2011, el astro argentino firmaría una de sus mayores proezas vistiendo la camiseta azulgrana en un compromiso liguero frente al Atlético de Madrid, en una temporada que tendría a los culés como campeones de Liga y Champions.

Se trató justamente del décimo 'hat-trick' en la carrera del internacional con la Albiceleste y justo frente a un equipo en el que militaba un compañero, amigo y gran socio del gol en el combinado argentino: Sergio el 'Kun' Agüero, quien para entonces era uno de los principales referentes ofensivos del equipo madrileño. Sin embargo, en aquel encuentro se encontraría a un Barça con un ritmo aplastante ante el que nada podría hacer.

El 'hat-trick' del Barça

El primer gol llegaría después de un esprint por parte del '10' azulgrana, burlando a varios rivales par deshacerse de ellos y terminar encarando la portería contraria, ya para el segundo aprovecharía un error defensivo por parte de la zaga colchonera y cerraría una brillante participación al aprovechar un rebote que había dejado el entonces portero rojiblanco, David de Gea, después de un remate frustrado de David Villa.

Estas tres dianas fueron fundamentales para allanar el camino de cara al título de LaLiga, que coronaría un doblete al final de la temporada 2010/11. El Barça estuvo cerca de alcanzar el triplete tras haber llegado a la final de la Copa del Rey, pero en aquel partido disputado en Mestalla terminaría cayendo por 1-0 en la prórroga frente al Real Madrid en medio de una temporada en la que se disputaron hasta cinco Clásicos.

Asimismo, aquella victoria supuso la extensión de una importante racha victoriosa para los entonces dirigidos por Pep Guardiola, que alcanzaban los 16 partidos obteniendo el triunfo. Se trataba igualmente de un récord histórico en la competición que dejaba atrás un lejano registro dejado por el Real Madrid de Alfredo di Stefano, que había concretado su hazaña cerca de medio siglo antes de que otro argentino lo hiciera, pero esta vez con el Barça.