El FC Barcelona no descarta obrar el milagro para ganar LaLiga, pero su misión es casi imposible porque el Real Madrid es intocable. Culés y 'merengues' competían antes de la crisis del coronavirus por ver quien cometía más errores decisivos en la pelea por el liderato, pero tras el parón hubo acelerón en el Santiago Bernabéu y en el Camp Nou se quedaron sin respuesta. Además de sus propias penas, hubo otro factor clave.

Los blancos están blindados por los colegiados y el VAR, que se han convertido en un apoyo infalible en las últimas semanas. Eibar, Valencia, Real Sociedad o Getafe han sido algunas de sus víctimas, y el último atracado el Athletic Club. Después de detectar un penalti claro de Dani García sobre Marcelo, la tecnología hizo la vista gorda con otro igual o más evidente de Sergio Ramos sobre Raúl García. Y ya van...

Las polémicas no esconden la debilidad de los dos grandes, que han vivido una temporada plagada de altibajos. La mala planificación y la falta de sensaciones les ha hecho más vulnerables, lo que ha provocado que sus rivales se vean más capaces de 'robarles' algunos puntos. Pero tras el toque de atención de Florentino Pérez a la Federación todo cambió, y los juicios empezaron a jugar a favor de los intereses madridistas.

Lo que no se puede tolerar son las mentiras del andaluz y de Zinedine Zidane, que esconden la realidad y se empeñan en hacerse los ofendidos. El caso del francés roza seriamente el cinismo, ya que si el viento sopla a su espalda, sus ruedas de prensa no pasan de las respuestas cortas o el "estamos bien, estamos bien", pero si se acerca la tormenta se encarga de dejar claro todo aquello que no le está satisfaciendo.

El galo se desmarcó tras la visita a San Mamés con una frase que ha repetido mucho en las últimas semanas. "Estoy cansado que se diga que ganamos por los árbitros", reclamó, sin pensar en que la protesta tiene sus motivos. La racha de su equipo no sólo es de victorias, ya que en el VAR tampoco ha fallado. Las acciones controvertidas se han decantado siempre del lado que le beneficiaba, y eso que las ha habido de todo tipo. El reglamento se amolda para no castigar al Madrid, y para que cualquier mínimo detalle le acabe costando muy caro a sus oponentes.

Las mismas tendencias que denunciaban Ramos y su entrenador han desaparecido ahora que en todas las monedas siempre sale cara, por mucho que el de Camas insista en que "LaLiga ni la vamos a ganar ni la vamos a perder por los árbitros. No hay que darle mérito a los árbitros porque estemos primeros. No han hecho nada determinante". El mismo que defiende este discurso es el mismo que tiene la desfachatez de asegurar que "piso un poquito la bota de Raúl, pero no lo veo. No está la jugada en esa acción". Las imágenes hablan por sí mismas, Sergio.

Penalti de Sergio Ramos a Raúl García no revisado por el VAR

La caverna mediática se centra en disparar a Piqué

Lo mejor de todo es que las palabras de las leyendas han calado en la prensa madridista, que trata de justificar que todo son imaginaciones de Gerard Piqué. El penalti que no le pitaron en Anoeta ya hizo saltar las alarmas, y una de sus entrevistas recientes provocó un incendio con una simple insinuación. No necesitó decir nada más que "por lo que hemos visto en las últimas jornadas, será difícil que el Madrid pierda puntos...".

Esta estrategia funciona a la perfección en la capital, donde se entierran las polémicas a base de negar la realidad. Cuando pase un tiempo, sólo la hemeroteca y la memoria recordará que hubo muchos dudas en la consecución de su título, que ellos defenderán como merecidísimo, trabajadísimo, y nunca salpicado por la incertidumbre. A base de mentiras y falsas verdades no es tan complicado construir una buena historia.

Y la conclusión es que el VAR no podría dejar de nuevo en blanco al Real Madrid, y de eso ya se encargó Florentino. En la primera campaña de la tecnología, hubo fracaso en LaLiga, la Champions, la Copa del Rey y la Supercopa de Europa, y ya se conquistó con sufrimiento el Mundial de Clubes. Ahora han caído en el saco la inexplicablemente renovada Supercopa de España y probablemente también el campeonato de la regularidad, mientras en Europa sospechan si volverá a haber intervención del presidente. En unas semanas habrá más respuestas.