Los últimos enfrentamientos del FC Barcelona han dejado en evidencia las carencias en todas las líneas, pero especialmente en lo que se refiere al ataque. La frase de Gerard Piqué “podríamos estar jugando tres horas y no meteríamos ni un gol” refleja lo que vive el equipo.

A las derrotas en el inicio de la Champions contra el Bayern de Múnich y el Benfica se ha sumado un nuevo revés en LaLiga frente al Atlético de Madrid. Aunque Ronald Koeman ha asegurado que falta efectividad al momento de definir, la realidad indica que el Barça está generando muy pocas ocasiones de gol.

Si bien Ansu Fati ya ha vuelto a ver acción sobre el césped, el cuerpo técnico continúa esperando a que adquiera nuevamente su mejor forma y ritmo en compromisos de alta intensidad para disputar los noventa minutos. Entretanto, esperan por la recuperación de Sergio Agüero y Ousmane Dembélé.

De hecho, sus nombres han sido mencionados por Joan Laporta cuando intentaba transmitir confianza al entrenador neerlandés cuando todo apuntaba a que el resultado del compromiso contra los colchoneros sería el criterio para decidir si Koeman continuaba o no en el banquillo azulgrana.

El vergonzoso récord del Barça

De los últimos nueve compromisos, el equipo catalán solo ha podido anotar en cuatro de ellos; en el resto de ellos, el marcador ha terminado en cero goles a favor: 0-3 contra el Bayern, 0-0 ante el Cádiz, 3-0 en la visita al Benfica y el 2-0 a manos del Atlético en el Wanda Metropolitano. Una situación así no se daba desde la temporada 2002-03, que acabó con la salida de Louis Van Gaal.