No hay quinto malo y lo que se antojaba como un partido complicado, terminó con una goleada clara y contundente del Barcelona ante la Real Sociedad, que ya tiene cinco goles en contra en el encuentro y Dembelé, muy incisivo en el juego, fue el autor de esta quinta diana en una gran jugada individual.

Tras regatear en una larga trayectoria con el balón pegado al pie, encaró el área rival con tres defensas muy cerca y pudo definir de zurda, otro gol de pierna izquierda en el equipo culé y otro del francés, que unos minutos antes tuvo otra anotación que fue anulada por el VAR al denotar al atacante en posición adelantada.

Desde la llegada de Koeman al banquillo del Barcelona el francés ha sido uno de los más beneficiados, dejando atrás los episodios de lesiones constantes y también cada uno de los actos de indisciplina que lo colocaban en el huracán mediático. Ahora se ve a un jugador más centrado y muy cerca de lo que ofrecía en Dortmund, ese talento irreverente y velocidad eléctrica que facilitó su llegada al Barcelona.

El partido ante la Real Sociedad solo confirmó el buen momento del extremo galo, que estuvo cada minutos buscando los espacios y la oportunidad de ser decisivo, aunque no hay que dejar de lado que esta vez también se mostró errático en muchos compases del juego. Pero si hay una diferencia, es que ahora no se rinde y Dembelé lo sigue intentando sin importar lo que suceda, como hoy, que a pesar de los errores y del VAR, marcó su gol.

PIlar fundamental

Cada partido sirve para Dembelé confirmar que es una de las piezas a futuro, una de las claves y pilar fundamental del nuevo proyecto, ese que se debe construir desde ya sin importar que Messi se vaya o se retire en el equipo. Koeman lo sabe bien y en cada partido le da minutos y titularidades, esperando la respuesta que ahora comienza a dar Ousmane.

Pedri, Ansu Fati y Dembelé son la columna vertebral del Barcelona de cara al futuro, potenciados en figuras como De Jong, Sergiño Dest, Araújo y Mingueza, una mezcla importante de figuras con proyección y cantera, todos con mucho del ADN Barç que tanto se extraña en el Camp Nou.