El partido entre el Everton y el Manchester United quedó con un empate a un gol para las estadísticas, pero puede ser un capítulo que marque un antes y después en el equipo, el entrenador y también Cristiano Ronaldo, figura del fútbol mundial que regresó al club que le llevó a la élite hace 12 años.
La suplencia del portugués dejó una gran duda y herida abierta en el fútbol del equipo. La interrogante parte sobre el estado físico del que pocas veces se lesiona y parece que levita cuando salta a cabecear, tal vez es parte de un plan que tiene Solskjær para mostrar autoridad pese al regreso del gran ídolo de Old Trafford.
La herida, porque el empate se podía evitar con un equipo que pese a las llegadas de Varane, Sancho y el propio CR7, sigue presentando variantes e irregularidades a las que se sobrepone por la calidad individual. Ver a la máxima estrella en la banca mientras en el campo hay mucho espesor ofensivo, no se entiende.
Y al técnico las cosas se le ponen peor cuando se le vio a Cristiano llegar haciendo goles, después confirmando que no era suerte o sorpresa y al final, marcar el tanto de la victoria en Champions ante el Villarreal. Pero este no fue el fondo, ya que desde una de las sillas más altas del Manchester United le llegó otro golpe.
Sir Alex Ferguson, el entrenador más laureado del club, el consejero del equipo sin importar quién sea el dueño o presidente, el responsable de que se fichara a Cristiano Ronaldo en su momento para convertirse en su padre. Ese personaje, envió “consejos” a Solskjær en público indicando que el portugués, el mejor del equipo, no puede ser suplente.
¿Buen movimiento?
Cristiano Ronaldo llegó al Manchester United al ver que en la Juventus no había mucho más por hacer en lo individual, lo mismo que el corto margen colectivo que ofrece el equipo pese al regreso de Allegri. Si ganar títulos domésticos es la tarea, ningún lugar es mejor que el Manchester United.