En medio de sus problemas financieros e institucionales, el FC Barcelona cae en un hecho paradójico para miles de aficionados. Por un lado, la Ciudad Condal lloraba la marcha de un Lionel Messi, que quería quedarse, a principios de agosto, mientras que a finales del mes, Samuel Umtiti se niega a marcharse con ofertas en pie y al club no le queda otra que mantenerle.

Tampoco era recomendable despedir al francés, ya que el conflicto podría llegar a instancias legales y sería peor para la institución. Inclusive se ha plantado ante el hecho de que Koeman haya manifestado no contar con él: “Sobran jugadores. Tiene complicado tener minutos. Su situación es complicada”.

El hecho de que Umtiti haya decidido no pasar por el quirófano en 2018 por dar prioridad a la Copa del Mundo en la que resultó campeón, continúa pasando factura al club, toda vez que no recibió el tratamiento adecuado para la lesión que presentaba, y aún sigue sin volver a su mejor nivel.

¿Culpa de Laporta o Messi?

Quizá el primer señalado por toda esta situación sea Joan Laporta, quien en su campaña para un segundo período en la presidencia del club prometió renovar a Lionel Messi y prometía cambios sustanciales en lo deportivo. Pero el resultado ha sido otro, con Umtiti y Coutinho recibiendo un voto de confianza cuando todo indicaba que se marcharían.

Aunque también están los que culpan al argentino por no haber acordado su renovación anteriormente, cuando los límites salariales de LaLiga no eran un impedimento. No obstante, con Josep Maria Bartomeu al mando, Messi ya había dejado claro su deseo de marcharse mediante un burofax, algo que no llegó a concretarse.