Llegó el temido día. Luis Suárez regresó al Camp Nou para medirse al FC Barcelona. Un encuentro que tenía marcado en el calendario desde el 23 de septiembre de 2020, fatídica fecha en la que vio a sus compañeros por última vez, y entre lágrimas, les dijo ‘adiós’ para empezar un nuevo camino en el Atlético de Madrid tras un paso pletórico en el club azulgrana.

Aquel día seguramente imaginó que su primer choque contra el Barcelona se realizaría en solo unos meses. Más concretamente sucedería el 21 de noviembre pero para esa fecha, el uruguayo se encontraba confinado en su hogar por el contagio por Covid-19. En aquella oportunidad, su equipo consiguió la victoria por la mínima en el Wanda Metropolitano.

El esperado día llegó tras una semana en la que Diego Simeone estuvo tratando de estimular al delantero charrúa, aunque eso tampoco era necesario con un jugador tan ‘canchero’ como lo es el ‘9’ uruguayo, que se desde el inicio se le notaba ansioso por aplicar la afamada ‘ley del ex’, consolidando además el primer lugar de LaLiga.

Reencuentro especial

Durante el calentamiento ya se había sentido muy especial. A través de los videomarcadores, el Barcelona proyectó unas fotografías suyas con algunos de los 198 goles que marcó durante su paso por el club azulgrana, mientras que al tiempo escuchó una breve presentación en su honor que sonó por la megafonía del estadio.

Y, previo al pitazo inicial del compromiso, pudo abrazarse de manera fraternal con uno de sus grandes amigos íntimos como lo es Lionel Messi. Rivales por un día y sobre la cancha de juego, pero tal y como decía una canción de Los Manolos: “Amigos para siempre”. Un abrazo histórico, conmovedor, que por fortuna para el fútbol mundial las cámaras pudieron capturar.

La amistad, de lado

Tras el arranque del partido dictado por Mateu Lahoz, Luis Suárez demostró que las amistades quedarían a un lado hasta el final del compromiso. Dicha interpretación se desveló desde que apenas a los 11 minutos el colegiado señaló una falta a favor de los colchoneros, y el charrúa la cobró. Ter Stegen la detuvo sin inconvenientes. Mayor problema tuvo para evitar que cabecease a la red un rechace a tiro de Carrasco al borde del final.

Mientras que en la segunda mitad, tuvo algunas opciones para marcar. Un remate lejano que detuvo fácil Ter Stegen, un espectacular remate en fuera de juego, incluso llegó a marcar pero la jugada ya estaba anulada por falta de Carrasco sobre Piqué. Sin embargo, pese a sus grandes esfuerzos, no pudo evitar el empate a cero. Repartieron puntos y se abrió paso a la recuperación de amistades.