Los últimos tests a los que han sido sometidos los jugadores, cuerpo técnico y demás trabajadores vinculados a todos los clubes que hacen vida en la Premier League la semana pasada arrojaron un total de 36 infectados. Con este nuevo brote, el torneo inglés suma 207 casos detectados en las 21 pruebas que se han realizado desde el inicio de la temporada hasta la fecha.

Desde la organización del torneo precisan que entre el 4 y el 7 de enero unas 1.538 personas, entre jugadores y empleados, se sometieron a las pruebas de rigor que dieron como resultado 27 casos positivos. Los nueve restantes fueron reportados entre el 8 el 10 de enero, cuando otro grupo de 1.055 pasó a realizarse los tests. Hasta el momento, se desconocen los nombres de los infectados, que se mantendrán aislados por un mínimo de 10 días.

Se trata de la cifra más alta de positivos registrada en la Premier, que además ha tenido lugar en el contexto de una nueva variación del virus surgida en el Reino Unido que ha presentado una tasa de contagio mucho más alta, lo que ha llevado a las autoridades británicas a decretar una nueva fase general de confinamiento, aunque el torneo se jugará con restricciones. A nivel nacional, se han reportado más de 3.000.000 de casos y 81.000 víctimas fatales.

La decisión de continuar jugando ha despertado opiniones a favor y en contra, a pesar de que la Premier League ha asegurado que será más estricta y habrá sanciones ejemplares para los jugadores que se salten los protocolos. En días recientes, Steve Bruce, técnico del Newcastle (uno de los clubes más afectados por el Covid-19 y el primero en solicitar el aplazamiento de partidos), declaró a AFP que «Financieramente, es bueno seguir jugando, pero desde el punto de vista moral es algo probablemente malo».

Partidos aplazados

En los días previos a las pruebas, el Aston Villa pidió a la Premier suspender su partido ante el Tottenham pautado para el miércoles, después de que nueve de sus futbolistas y cinco miembros de su cuerpo técnico dieran positivo. No es la primera vez que The Villans se ven afectados por el coronavirus: el pasado viernes debieron recibir al Liverpool con un equipo de reservas, que terminó con un 1-4 a favor de los actuales campeones. Los Spurs, por su parte, jugarán el partido de esa fecha contra el Fulham.