18 minutos, en un partido que iba 0-4 a favor. A eso se resume la participación de Matheus Fernandes, el mediocampista brasileño de 22 años que, de forma inexplicable, sigue dentro de la plantilla del FC Barcelona, una decisión que él mismo tomó, a pesar de saber que Ronald Koeman no lo tomaría en cuenta ni siquiera para disputar el tiempo agregado en encuentros sentenciados. 

Matheus llegó al Barcelona proveniente del Palemiras, en enero de 2020, a cambio de unos siete millones de euros que pesan en estos momentos más que nunca en la historia del club. No solo porque se invirtieron en un jugador que, a duras penas, participó en un solo encuentro y probablemente no juegue más, sino porque esa cantidad hubiese servido para financiar algún otro fichaje que si fuese necesario.

A pesar de todo, Matheus decidió quedarse en el Camp Nou en las últimas dos ventanas de fichajes, con todo y que en la de invierno contó con pretendientes que estaban dispuestos a acogerlo como cedido. Especialmente el Gremio de Porto Alegre, equipo de su país que quiso llevarlo de vuelta al Brasileirao, a lo que el mediocampista se nego.

Lo más preocupante de la situación, se trata de un jugador sumamente joven, que está en la plena época de su carrera en la que necesita ver todos los minutos que pueda para desarrollar sus habilidades. Matheus, consciente de que Koeman no lo quiere, ha ignorado las señales claras e indirectas y ha cavado su propia tumba, al menos durante esta temporada, permanenciendo en un club en el que no jugará.

Matheus, uno de los fantasmas de Bartomeu

La llegada de Matheus Fernandes al FC Barcelona fue una de esas inexplicables y curiosas acciones, protagonizadas por la junta directva que presidió Josep María Bartomeu. Junto a los de Gustavo Maia y Matheus Pereira, los tres cariocas arribaron a Cataluña durante el 2020, para convertirse en una especie de almas en pena, que vagan sin rumbo por las instalaciones del cuadro culé, a excepción del último jugador mencionado, que ha visto minutos en 11 oportunidades con el filial culé

Ese ha sido uno de los desagradables y ruinosos legados de la gestión de Bartomeu, el cual solo ha servido para aumentar los egresos del Barcelona y alejar a los jugadores formados en la cantera, como Alejandro Marqués o Abel Ruíz de la actualidad del club. Casi 20 millones se hubiese ahorrado el club si no hubiese fichado al tridente brasileño que trajo el expresidente de la entidad y hubiese confiado en los productos de La Masía.