May Day, Koeman. Tenemos un problema. No puede ser que, ante el colista de la clasificación, un equipo que aún aspira a hacer cosas importantes en LaLiga Santander 2020-21, el FC Barcelona, acabe pidiendo la hora en El Alcoraz. Menos aún en un partido controlado prácticamente de principio a fin, sobre todo en la primera mitad, con múltiples oportunidades de gol que no acabaron perforando la red.

Pedri González dispuso de dos muy claras; Leo Messi estuvo a punto de marcar de falta directa, envió otro disparo fuera y vio cómo el portero le desviaba otro tiro a bocajarro; Dembélé protagonizó algunos disparos a las nubes y una acción en la que, de haber controlado como es debido, habría tenido toda la portería para él... El Barça, en definitiva, fue capaz de generar un amplio caudal defensivo que acabó siendo estéril.

El 0-1 se quedó muy corto teniendo en cuenta la superioridad culé, y los esfuerzos realizados -unidos a un posible exceso de confianza- provocó que el equipo fuese reculando en los últimos minutos, permitiendo al Huesca empatar el marcador en las instancias finales del choque. Los oscenses, de haber tenido algo más de pólvora arriba, probablemente hubiesen igualado el electrónico antes del pitido final.

Ter Stegen detuvo un taconazo de Rafa Mir en el área pequeña, y tanto Ontiveros como demás atacantes locales protagonizaron ataques muy peligrosas, que demuestran lo mucho que debe trabajar todavía el Barça en el aspecto psicológico.

El Barça, con mentalidad de equipo pequeño

Un partido ganado desde hacía mucho tiempo pudo complicarse al final, y aunque por suerte no acabó siendo así, toca reflexionar para que situaciones de este tipo no se repitan o, al menos, no se conviertan en habituales. Porque, de lo contrario, el FC Barcelona seguirá en una dinámica muy peligrosa, la de no asegurar las victorias cuando las tienes en la palma de la mano.

Y, como bien sabemos todos, ya no hay lugar para más concesiones. Si el FC Barcelona quiere luchar aún por el título de LaLiga 2020-21, o como mínimo clasificarse para la próxima edición de la Champions League sin problemas, deberá mejorar radicalmente en esta faceta. Un aspecto que suele afectar a los equipos pequeños y más inseguros, y que no debería tener cabida en el vestuario culé. Los 'grandes' golean cuando juegan bien, y son capaces de ganar también jugando mal. Lo que no puede ocurrir jamás es que, jugando a un gran nivel, cueste horrores asegurar los triunfos.