A falta de confirmación total, Ilaix Moriba pasará a integrar la lista de ex jugadores del Barcelona y también, de futbolistas que se van de un club por motivos externos que siempre desembocan en lo salarial y/o económico, impulsados principalmente por sus agentes o familiares, que en muchos casos es la misma persona.

La extrema puja por sacar hasta el último euro posible en un contrato no es para nada reprochable, aunque sí comienza a ser un problema cuando eso pasa a ser lo principal y hasta relega por completo lo deportivo. Ilaix no sería el jugador con más de 30 partidos en la temporada, pero sí que tendría minutos como ahora Gavi o Nico.

La lista de jugadores es gigante en el Barcelona, liderada por Messi y Neymar con sus padres como representantes, aunque también casos como el de Donnarumma encajan por las altas comisiones de Mino Raiola, el principal motivo para que el MVP de la Eurocopa fuese a París en lugar de Catalunya.

Pero no se trata solo del Barcelona, también en otros grandes como el Real Madrid ha sucedido y el caso más puntual es el de Makelélé, que siendo pilar fundamental del equipo de los galácticos prefirió irse al Chelsea para ganar más que quedarse en un proyecto deportivo ambicioso. Aunque tenga algo de razón, convertir el dinero en el único motivo es lo que afecta.

Otro caso claro fue el de Ozil, que tal vez no fue por dinero pero sí por estatus, el que le ofrecía el Arsenal como única estrella y que en el conjunto merengue debía ganarse a pulso con la llegada de Isco por ejemplo. El padre del alemán fue clave para el movimiento que acabó con la proyección del jugador.

Nueva filosofía

Con Laporta las tuercas se apretaron en muchos factores y uno de estos es precisamente la cantera, que muchos problemas han dejado a lo largo de los años en la era reciente, con la fuga de grandes talentos a precios bajos que después resultan en una renta para el club al querer traerlos de vuelta.