"El extra time de cuatro minutos, cuando el árbitro estuvo dos minutos por tema de su hombro... No sé la razón". Palabras de Koeman para referirse al tiempo agregado al final del encuentro por Gil Manzano, árbitro principal del Clásico tras la baja de último momento de Mateu Lahoz, que inicialmente fue el designado para este duelo.

Cuando la lluvia en Madrid comenzó a ser cada vez más fuerte, el árbitro principal tuvo que detener el encuentro para cambiar su dispositivo de comunicación, ya que el temporal generó desperfectos y dejó de escuchar a sus asistentes durante el partido. Esta acción tomó unos cuantos minutos que Koeman reclamó al final.

Pero no fue el único, ya que Piqué también ingresó al campo al finalizar el partido para reclamarle a Gil Manzano por los minutos que no se agregaron, al tiempo que también se refirió al penal de Mendy sobre Braithwaite que reclamó el banquillo culé. El enfado del central era evidente y tuvo que ser retirado por parte del cuerpo técnico del club.

La rueda de prensa estuvo un tanto áspera por parte del holandés que pese a decir que debían quedarse callados, fue enfático en que debe defender a su equipo y decir lo que ve, que el penal no fue pitado, que el tiempo no fue agregado como debía y que sigue sin entender el VAR en LaLiga.

Otro de los factores a revisar en el tiempo agregado es el de las sustituciones hechas, que por parte de ambos equipos se usaron por completo y en distintos tramos del encuentro, junto al cambio de dispositivo de comunicación arbitral y las interrupciones por faltas. Desde la grada culé, se sentenció la actuación de Manzano.

Mensaje de carácter

A pesar de lo sucedido, Koeman resaltó que todavía quedan por delante nueve fechas en LaLiga y que el equipo saldrá a ganar el campeonato con todo, por lo que no pretende darse por vencido ni quiere que se le dé por muerto a su vestuario, que hoy salió claramente tocado.