Mbappé está nuevamente en los diarios del mundo y parece que esto será constante hasta el último día de mercado. Tal vez solo España podría robar alguna portada si gana la Euro, aunque el movimiento mediático que tiene el francés es inmenso y seguramente seguirá siendo el epicentro de las noticias.

Esta vez, ya ni siquiera se habla del Real Madrid. El tema es la batalla de declaraciones que lleva Mbappé con Leonardo, Al Khelaifi, Macron y cualquier habitante en Francia que parece tener algún tipo de documento de propiedad sobre el joven jugador que está bien plantado y no quiere doblarse ni un centímetro.

Primero, presentó la duda: “Estoy feliz en donde estoy, pero, ¿es el PSG el mejor lugar para mí? No lo sé, pero tengo tiempo de pensar y de ninguna manera haré algún acto de traición en contra del club”. Un claro mensaje a la jerarquía máxima del equipo que parece tener la disposición de amarrarle incluso en su contra.

Segundo, respondió la indirecta: “Quiero dejar claro que nunca he pedido o impuesto a ningún jugador, simplemente soy futbolista y vivo de lo que me gusta, me conformo con lo que hago en el campo, que es lo que me toca”. Dardo directo a Leonardo y Al Khelaifi, que van dejando minas en el camino.

El Real Madrid es el destino más claro que pinta en el futuro de Mbappé, aunque ya parece que sin importar a donde vaya, el atacante francés se irá, porque el dinero ya lo podrá ganar y a sus 22 años, lo que busca es triunfar como futbolista y llenar la vitrina de títulos, premios individuales y la gloria europea principalmente.

En Madrid, atentos

Desde los despachos del Real Madrid la tranquilidad es la base de la ecuación, porque entienden sus límites y saben bien que la recompensa para Mbappé será hacerlo ganar y dominar en el fútbol con un proyecto en torno a él, pero primero, debe fichar y vestir de blanco.